Desde 2012, el negocio de mochilas para bicicletas de Lane Willson en Salida ha fabricado a mano algunas de las mejores bolsas de ciclismo. La semana pasada tenía 16 trabajadores -ella los llama “stitch witches” o -brujas de puntada- quienes trabajan en 20 máquinas- en el centro de Salida, produciendo todo tipo de bolsas y mochilas Oveja Negra para ciclistas de largo recorrido.
Esta semana, Willson y sus socios -su esposo Monte, y la copropietaria Stephanie Perko- tuvieron que despedir a siete costureras calificadas y cambiar a dos trabajadores a contrato de tiempo parcial. Pasó años enseñando a esas trabajadoras a diseñar y coser los bolsos de Oveja Negra.
“Toda la manufactura se fue por el deseo de los estadounidenses de productos de calidad y menos costo. Eso es muy difícil de conseguir con la fabricación estadounidense. Las implicaciones en términos de costos son muy importantes para las pequeñas empresas y los consumidores en este momento, y como país tenemos que decidir qué es lo más importante y equilibrarlo con un enfoque a largo plazo que permita a las empresas ver lo que se avecina y reaccionar y avanzar racionalmente. En este momento esta incertidumbre e inseguridad es lo más difícil”. Chris Conroy, copropietario de Yeti Cycles en Golden
“El sueño americano está siendo destruido por esta administración”, afirma Willson.

En Salida, Mike Harvey tiene un contenedor con sus tablas de río Badfish en la calle, el cual ha sido enviado desde China. Lleva un año trabajando en los nuevos diseños de tablas con confiables socios fabricantes.
Así que las está importando bajo un arancel del 155% ordenado por la administración Trump.
“Es un asesino de ganancias”, dice Harvey, quien cofundó Badfish con el diseñador de tablas de surf, Zach Hughes de Salida en 2010, siendo pionero en el entonces naciente deporte del surf de remo de río. “Ahora sólo nos enfrentamos a pésimas posibilidades: asumir el costo y obtener poco o ninguna ganancia, subir los precios a nuestros clientes o una combinación dolorosa de ambas”.
Tiendas de bicicletas de México, Canadá, Australia, Reino Unido y Sudáfrica han cancelado pedidos de bolsas Oveja Negra.
“Nos están diciendo: ‘No, ya no compramos nada de Estados Unidos”, afirma Willson.
Decenas de tiendas de bicicletas de más de 35 estados no están haciendo nuevos pedidos para la próxima temporada, ya que los propietarios se preparan para la guerra comercial con aranceles que elevarán los precios de las bicicletas en varios cientos de dólares.
En 2023, Oveja Negra recibió un subsidio de $99,350 dólares con financiamiento federal del fondo de la oficina de actividades recreativas al aire libre de Colorado,el cual ayuda a las empresas de recreación al aire libre a contratar y retener trabajadores. Eso ayudó a Willson a mantener a sus trabajadores a bordo durante la desaceleración posterior a la pandemia. Durante 13 años, el negocio ha crecido más de un 10% anualmente, superando a menudo las predicciones de los propietarios.
Ahora Oveja Negra, que obtiene el 98% de sus materiales de Estados Unidos y fabrica todo con excepción de las hebillas metálicas en Salida, está en caída libre.
“Soy el fabricante estadounidense que utiliza materiales fabricados en Estados Unidos y Trump me está sacando del negocio”, dice. “Conocemos la fabricación estadounidense y hemos resuelto cómo cuidar de nuestra gente y se ha venido abajo. Estoy haciendo todo lo que Trump quiere, pero nos están castigando con esta tontería de los aranceles”.
Los costos de fabricación de Oveja Negra se han disparado un 30% en los últimos tres años. Los salarios han subido un 25%. Para volver a ser rentable, Willson dice que necesitará vender bolsas de $50 dólares a $200 dólares.
“Pero nadie comprará eso”, dice. “Así que eso no va a ocurrir”.
Harvey se pregunta por la naturaleza aparentemente arbitraria de los aranceles de Trump.
“Si la Administración Trump quiere que se fabriquen más productos en Estados Unidos, ¿dónde está el manual? ¿Por qué no introducir los aranceles gradualmente con un calendario claro, dando a las pequeñas empresas la oportunidad de adaptarse? No podemos desarraigar nuestra cadena de suministro de la noche a la mañana”, afirma Harvey. “Entiendo la lógica de apuntar a sectores sensibles como el de los semiconductores por razones estratégicas. Pero ¿cuál es exactamente el valor estratégico de fabricar tablas de surf inflables en el país?
China tiene la infraestructura, los componentes y la experiencia necesarios. Reconstruir eso aquí llevaría años, quizá décadas. Y sin un plan real para estimular ese tipo de inversión de capital, sólo estamos siendo castigados”.
Los fabricantes han empezado a sumar recargos por aranceles
La semana pasada, Specialized, fabricante de bicicletas dijo que iba a agregar un recargo por aranceles adicional del 10% a las bicicletas de montaña que vendía a los minoristas, indicando a los propietarios de las tiendas que debían pasar el costo a los compradores. Los fabricantes estadounidenses de bicicletas que dependen de productos y materiales fabricados en Asia -especialmente China y Vietnam- pagan desde hace tiempo aranceles elevados y la guerra comercial ha añadido un 10% más y parece probable que se apliquen aranceles más elevados, aunque suspendidos temporalmente.
“Así que la acumulación de aranceles es problemática y la naturaleza intermitente de este asunto es increíblemente frustrante”, dijo Chris Conroy, copropietario de Yeti Cycles en Golden. “Es abrumador”.
Conroy dirigía Yeti Cycles cuando él y otro empleado, Steve Hoogendoorn, compraron la empresa de bicicletas en 2001.
El negocio ha jugueteado con la fabricación nacional -ensambla sus bicicletas de montaña de gama alta, de fibra de carbono, en Golden-, pero depende en gran medida de las bicicletas fabricadas en Vietnam.
“Fuimos una de las últimas empresas de bicicletas en fabricar en Estados Unidos, pero al final tuvimos que trasladarnos al extranjero porque todos nuestros proveedores se trasladaron allí”, explica Conroy.
La industria de la bicicleta vivió un momento de auge durante la pandemia, pero enseguida se enfrió. En 2022 y 2023, las tiendas vieron cómo las bicicletas se quedaban sin vender, lo que obligó a hacer descuentos para abrir lugar a las nuevas. El año pasado hubo signos de recuperación y la gente volvió a comprar. Pero los nuevos aranceles y la tormentosa guerra comercial han ensombrecido el futuro inmediato.
Conroy, quien emplea a 75 trabajadores en sus instalaciones de Golden, se esfuerza por minimizar el impacto en los minoristas y compradores de Yeti Cycle.
El 17 de abril, Revel Bikes, de Carbondale, envió un correo electrónico a sus distribuidores informando que estaba cerrando, citando una deuda de $8 millones y “pagos significativos por vencerse y un mercado muy débil”.
Revel Bikes se fundó en 2019 con un diseño de suspensión único y cuadros de fibra de carbono. El verano pasado, otro fabricante de bicicletas de montaña de Colorado con un diseño innovador -Guerrilla Gravity- cerró tras 12 años fabricando bicicletas en Denver.
Ben Coates, director ejecutivo de Revel Bikes, declinó discutir de lo que llamó “un proceso de liquidación ordenado” o decir si el cierre estaba relacionado con los aranceles o la guerra comercial. Dos días antes del anuncio, la empresa había anunciado el lanzamiento de dos nuevos modelos de bicicletas, incluida su primera bicicleta eléctrica de montaña.
“Si no se llega a un acuerdo para salvar Revel, el proceso terminará con Revel cerrando el negocio”, dijo Coates en un correo electrónico.
Al igual que Harvey, Conroy desea que haya claridad. Devolver la fabricación de bicicletas a Estados Unidos llevará décadas y una enorme inversión.
“Y la pregunta es: ¿realmente queremos eso?”. dice Conroy. “Toda la manufactura se fue por el deseo de los estadounidenses de productos de calidad y menos costo. Eso es muy difícil de conseguir con la fabricación estadounidense. Las implicaciones en términos de costos son muy importantes para las pequeñas empresas y los consumidores en este momento, y como país tenemos que decidir qué es lo más importante y equilibrarlo con un enfoque a largo plazo que permita a las empresas ver lo que se avecina y reaccionar y avanzar racionalmente. En este momento esta incertidumbre e inseguridad es lo más difícil”.
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
