
Zulma Guarín
En Colorado, el verano trae cielos intensos, atardeceres dorados y, con ellos, una realidad que no podemos ignorar: la temporada de incendios forestales. No es una alarma más. Es una verdad que arde, que cobra vida entre los bosques y que, año tras año, nos recuerda que la naturaleza necesita de nosotros tanto como nosotros de ella.
Cada chispa, cada descuido, puede transformarse en tragedia. Y aunque parezca que no está en nuestras manos evitarlo todo, sí podemos hacer mucho. Mucho más de lo que creemos. Cuidarnos y cuidar no da tregua.
La prevención no es una sugerencia: es un acto de amor hacia nuestras familias, hacia los animales que no tienen voz, hacia la tierra que nos sostiene.
Medidas sencillas que salvan vidas
- No hagas fogatas ni quemes basura, hojas o ramas, especialmente durante días secos o con viento.
- Evita el uso de maquinaria que genere chispas en áreas secas, como cortadoras de césped o motosierras.
- Apaga completamente los cigarrillos y no los arrojes al suelo, ni siquiera desde el carro.
- Mantén despejada tu propiedad: elimina vegetación seca alrededor de la casa, crea barreras naturales y almacena la leña lejos de las estructuras.
- Infórmate del nivel de riesgo diario en tu área. Muchos condados publican alertas de “Red Flag Warning” cuando las condiciones son críticas.
Estos gestos, tan simples, pueden marcar la diferencia entre una comunidad segura y una en llamas.
¿Y si el fuego está cerca?
A veces, por más que hagamos todo bien, el fuego llega. En ese caso:
- Prepara un plan de evacuación familiar. Ten una ruta, un punto de encuentro y una mochila lista con documentos, agua, linterna, medicamentos, mascarillas, ropa y comida para 72 horas.
- Lleva contigo a tus animales. Nunca los dejes atrás. Si no puedes evacuarlos, ten listos sus transportadores, comida y números de contacto de refugios que los reciban.
- Sigue las instrucciones oficiales. Si te piden evacuar, hazlo. No esperes. El fuego cambia de dirección y de velocidad con rapidez.
- Mantente informado a través de radios de emergencia, apps locales y redes sociales de fuentes confiables como el Colorado Division of Fire Prevention & Control.
¿Y cuando no hay fuego, pero sí humo?
A veces no vemos las llamas, pero el aire lo dice todo. El humo denso no solo afecta a personas con asma o problemas respiratorios: a todos nos impacta. Y más aún a nuestros niños y animales.
- Evita actividades al aire libre si hay humo visible o el aire huele a quemado.
- Cierra ventanas y puertas y usa filtros o purificadores si tienes acceso.
- Usa mascarillas N95 si debes salir, especialmente si sientes ardor en la garganta o dificultad al respirar.
- Revisa apps de calidad del aire, como AirNow o IQAir, para saber si es seguro estar afuera.
Un llamado a la comunidad
El fuego arrasa, sí. Pero también une.
En tiempos como estos, la prevención no es individual: es colectiva. Es mirar más allá de nuestro patio y entender que lo que hagamos —o dejemos de hacer— afecta a vecinos, bosques, aves, ríos, y a toda la vida que habita estas montañas que tanto amamos.
Hoy, más que nunca, protegernos es un acto de respeto. La tierra está viva. Respira, llora, arde y florece.
Depende de nosotros que siga haciéndolo. Que esta temporada de incendios nos encuentre despiertos, unidos y comprometidos.
Porque la vida no solo se cuida, se honra.
Un llamado a la comunidad
