LA CULTURA AL SOL 

María Esperanza Cuthbert 

El Día de Gracias, “Thanksgiving” en inglés, en los Estados Unidos – o “Día del Pavo” entre hispanos – surgió al año de la llegada del primer barco proveniente de Gran Bretaña, el “Mayflower” que atracó en 1620, es decir, en el siglo diecisiete. Los ingleses llegados a lo que más tarde sería Plymouth, Massachusetts, no estaban preparados para sobrevivir en las condiciones climáticas notoriamente frías del noreste del continente americano. 

Los nativos del lugar, los Wampanoag, que significa “Pueblo de la Primera Luz”, vieron cómo las familias de ingleses recién llegadas estaban tan desamparadas que quisieron protegerlas. Las alimentaron, las curaron, las ayudaron a construir viviendas y las enseñaron a cultivar maíz y calabaza, a cazar animales, y a que tuvieran todo lo que les permitiera sobrevivir. Así, al año siguiente, después de la cosecha, celebraron juntos un día de gracias por el alimento recibido de la tierra. Sin embargo, más tarde, la relación entre los dos pueblos se deterioró tanto que hubo batallas y se inició un intento de exterminio en contra de los pobladores originales.  A pesar del terrible final, se ha conservado la tradición del agradecimiento.

¿Y qué pasaba en México mientras tanto? En México, entonces llamado “Nueva España”, se estaban ya publicando diccionarios de la lengua náhuatl y la española, pues la imprenta se había instalado en la Ciudad de México desde 1539, en el siglo dieciséis, siendo la primera  imprenta de todo el continente Americano, y se publicaban ya libros y periódicos. En México existía ya la primera universidad del continente también, “La Real y Pontificia Universidad de México”, como patrimonio del rey de España, Carlos I al iniciarse, y a la vez, dirigida por el pontífice, es decir, el papa de la iglesia católica por su representante arzobispal, de ahí el adjetivo “pontificia”.

Así, México se estableció como un brazo fuerte de la literatura en lengua castellana, siguiendo el gusto y la fiebre por la escritura de ambas culturas, la española y la de los grupos nahuas, entusiastas ambos del conocimiento y la enseñanza.

Platicaba Fray Juan de Zumárraga que había concursos de poesía entre indígenas y españoles universitarios, había educación que incluía a ambos grupos de pobladores, los indígenas de la ciudad, especialmente los más ricos, y los europeos. Así, los dos grupos intercambiaron conocimientos. Sin embargo, dado que los educadores seguían llegando de España, y uno de sus  objetivos era educar a los pobladores de México en la religión católica, fue la lengua castellana la que empezó a establecerse como la lengua principal, sostenida en parte porque se daba prioridad de educación a los hijos de la realeza azteca, así como a los criollos, o hijos de españoles, y los mestizos, cuyo padre o madre era de origen español. 

Es interesante destacar que en México se dio la Conquista antes de que se diera la colonización. Esto nos habla de la imposición de una cultura a la otra por medios ideológicos, como se ha dicho. Podemos pensar en la Conquista no como una seducción, pero sí un convencimiento de que la cultura de los pobladores originales de México se adaptaba de manera muy conveniente a la cultura religiosa dominante de los colonizadores hispanos. La gran aportación de la imprenta y la enseñanza de la lectura y la escritura, fueron importantes factores para lograr y mantener un nivel aceptable de paz y comunicación durante la colonia con el virreynato, gobierno establecido en representación del rey. 

Hubo grandes aportaciones para la paz entre las dos culturas de genios de la literatura como Sor Juana Inés de la Cruz, nacida también en ese siglo, y reconocida en su propio tiempo, como gran poetiza a nivel intercontinental, pero ella merece su propio espacio.

En los Estados Unidos de América, no hubo conquista, solo colonización. Según algunos autores, los navegantes del Mayflower buscaban la libertad de religión, débil argumento, pues al establecerse en estas tierras, no dejaron de pertenecer al Reino Unido sino más de ciento cincuenta años después, cuando se dio la Revolución y los Estados Unidos adquirieron su independencia de Grand Bretaña en 1776.

Es de notar que es el agradecimiento lo que sobrevive y nos une hoy. Disfrutemos.