Artista existencial

Durante las fiestas navideñas una de mis más grandes frustraciones ha sido mi creatividad… o la falta de ella. Me parece difícil de aceptar que alguien como yo que se considera una artista no tenga ni el más mínimo atisbo de creatividad ni siquiera para decorar mi propio hogar, mucho menos averiguar qué regalarle a mis seres queridos. Mi pregunta es, ¿dónde queda la creatividad durante los días festivos?

Siempre es la excusa del “no tengo tiempo” o “mejor lo compro”. Los regalos siempre son cosa de última hora y dependen de lo que tenga disponible las tiendas más cercanas. Peor aun, se que no soy la única que se encuentra en este apuro. Por igual, cuando nosotros somos los recibidores de dicho regalo de última hora, son cosas que ni queremos, ni necesitamos y no tienen ningún significado sentimental. 

Segun la doctora Andleeb Asghar, redactora médica profesional y doctora en Farmacia y Farmacología, escribe para Ness Labs que hay tres pasos para cultivar la creatividad, que son los siguientes, la memoria, la visualización y permitir momentos donde tu mente está vagando y pensando en nada en particular. 

La memoria ayuda a repasar momentos y verlos de forma distinta, la visualización es la habilidad de hacer conexiones entre dos o más ideas y poder ver posibilidades que aún no existen. Y por último, poder dejar que tu mente se relaje y no piense en nada. Incluso, sugiere tomar una caminata o hacer tareas mundanas que permitan que tu mente esté observando. 

De hecho, es una sugerencia muy similar a la que nos enseñaron en la licenciatura de Bellas Artes. Copea hasta que tu estilo se vaya desarrollando por sí solo. La creatividad no requiere que te inventes ideas totalmente nuevas, sino que observes lo que ya existe o existió y lo interpretes de tu propia forma. 

A pesar de que estas fiestas navideñas use muy poco mi “cerebro creativo”, decidí hacer dos cosas, mantener las decoraciones lo más natural posible y reducir mis opciones. Esto no es una diatriba en contra del capitalismo y el sobreconsumo durante los días festivos, aunque sí sea un contribuidor del problema, sino un ejercicio para usar más nuestra creatividad y al mismo tiempo hacer bien al planeta. 

¿Como?

A mi me pasa que cuando hay muchas opciones me da parálisis por análisis. Mi solución es ir a la tienda de segunda mano. Me limite a comprar mis decoraciones solamente en una de estas tiendas. Esto reduce la cantidad de opciones que tengo, y me obliga a imaginarme cómo puedo usar las cosas que están disponibles para hacerlo mas a mi estilo. Aprendí hacer un moño hermoso, me ahorré dinero y le di valor a algo que alguien ya no necesitaba, evitando que acabará en el vertedero. Reclutando mis memorias, lo que más me gusta de las fiestas navideñas es el olor. Intente mantener mis decoraciones lo más naturales posibles e incluso crear adornos con fruta seca. 

Los regalos son un poco difíciles, ya que hay muchas personas que no les gustan las cosas de segunda mano. No se de donde salió esta idea de que uno tiene que pedir un pequeño préstamo personal para satisfacer a nuestros seres queridos. Pienso que seria mas especial que escogieran regalos basados en cosas que les recuerdan a ti, incluso mejor que cosas, experiencias o cosas hechas a mano. No necesariamente tienen que ser hechas por ti, sino solicitar la ayuda de alguien que hace manualidades que te gustan. 

Espero que estos días festivos puedas ejercer un poco tu cerebro creativo, que al fin y al cabo lo que importa más que nada son las memorias creadas con aquellos que queremos. ¡Feliz navidad y año nuevo!