Buddy Program invita a la comunidad a formar parte de su misión de apoyar a los jóvenes al convertirse en un mentor adulto

Daniel Torres y Bianca Godina

Sol del Valle

Buddy Program es una organización sin fines de lucro desde 1973 en Aspen, donde han dirigido sus programas y actividades con alcance en comunidades hispanas, indígenas y afroamericanas, con extensión regional llegando hasta Glenwood Springs. “Nuestro compromiso es con la justicia social, la diversidad y la inclusión. Movimiento más allá de la tolerancia y hacia la inclusión activa, la afirmación y la celebración de nuestras diferencias” — esto según su página oficial (www.buddyprogram.org). Buddy Program cuenta con cuatro programas de mentorías para adolescentes y niños, con más de 500 participantes y voluntarios y un promedio de 30 jóvenes en lista de espera durante todo el año. 

Uno de los programas es Buddy Pairs en las escuelas, el cual reúne a un mentor adulto y a un joven, conocidos como little buddy, una vez a la semana durante el año escolar, dentro de las instalaciones de su escuela, normalmente dentro del horario de almuerzo. Los Little Buddies son seleccionados por el consejo estudiantil de su escuela, invitados por un amigo o familiar de algún participante, para posteriormente ser asignados a un Mentor Adulto, donde “10 de las 83 parejas actuales que son Buddy Pairs hablan español. Esto no significa que siempre hablen en español entre ellos, pero estos pares son bilingües, biculturales”, explicó Jennifer Balmes, gerente de mercadeo y comunicaciones de Buddy Program, en entrevista para Sol del Valle. 

Dentro de este programa, los niños, las familias y los mentores reciben apoyo y preparación continua del equipo de Buddy Program durante toda su relación. Para esto se proporcionan, de manera gratuita, materiales para realizar actividades artísticas, manualidades y juegos al aire libre. Además del apoyo psicoemocional que se pretende realizar a través de estas actividades. Al respecto comenta Balmes, “El mentor se hace parte de la familia y esa familia se involucra en la comunidad por medio de los mentores. Hemos tenido parejas que se han mantenido por más de 10 años, donde se involucran unos con otros en sus vidas de manera positiva y toman las mejores decisiones. Les da la experiencia de hacer cosas nuevas en este nuevo rol de familia.”

El programa Comunidad, se centra en los jóvenes de entre 6 y 18 años, invitados por maestros, consejeros, padres, agencias comunitarias, socios o por ellos mismos. Los Buddy Pairs de la comunidad se reúnen individualmente tres o cuatro veces al mes para realizar actividades que disfrutan y participar en actividades gratuitas de Buddy Pairs y oportunidades especiales organizadas por el personal del Buddy Program. “Aproximadamente el 60% de los jóvenes involucrados en el programa provienen de hogares de habla hispana”, aclara Balmes. Además, el Buddy Program se asocia con empresas locales para ofrecer productos y descuentos a nuestros Buddy Pairs cuando salen juntos. “Necesitamos más hispanohablantes ya que tenemos una lista de espera de jóvenes en cada comunidad. La importancia de los mentores hispanohablantes es de suma importancia”, concluye Balmes, en su entrevista para Sol del Valle. 

Sylvia Castoren (izquierda) y su Little Buddy Itzel (derecha). Foto de cortesía de Buddy Program

Sylvia Castoren, coordinadora del programa de mentoría y actual Big Buddy o mentora adulta comparte, “Yo siempre habia estado del otro lado de la situación donde me tocaba buscarles buddies a los jóvenes y a sido complicado en ocasiones ya que muchas veces son bilingües y latinos”. Castoren continua, “Sus respuestas a veces los llevan a la conclusión de que les gustaría que su Buddy adulto sepa hablar español, que pudiera compartir también su cultura con ellos”.

Castoren invita a los adultos en la comunidad de Roaring Fork a formar parte de la misión de Buddy Program de apoyar a los jóvenes al introducirlos a una diversión sana y libre de ningún costo. 

“Me gusta la forma en la cual yo puedo soltarme y conectar con mi ‘Little Buddy’, Itzel. Regrese a mi juventud, tenía mucho que no me subía a un rollercoaster [montaña rusa] y fue muy divertido”, comentó Castoren. 

Castoren explica que las barreras que a veces existen como el dinero, la falta de tiempo o el necesitar tener algún “expertise” o habilidad específica, Buddy Program se encarga de romper esas barreras. El programa ofrece actividades libres de ningún costo, solo se necesitan de dos a cuatro horas por mes y por último no se necesita más que querer convivir con los jóvenes y aprender a la par de ellos. 

Para más información, visite www.buddyprogram.org o puede encontrarlos en redes sociales como “Buddy Program”. 

Luisa (derecha) y su Little Buddy Aly. Foto de cortesía de Buddy Program (izquierda)