Un llamado a las montañas
Con las festividades del Día de los Muertos, he estado reflexionando sobre la muerte y cómo procesamos los sentimientos que nos deja la partida de nuestros seres queridos. El tema que viene a mi mente es el duelo y su proceso. Me recuerda a un video que vi en la secundaria sobre un videojuego que ilustraba las cinco etapas del duelo, basadas en el modelo de la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Se cree que el videojuego “The Legend of Zelda: Majora’s Mask” representa estas cinco etapas del duelo. Como secuela de “Ocarina of Time”, sigue al protagonista, Link, quien, tras su última aventura, se embarca en la búsqueda de su amiga Navi, desaparecida al final del juego anterior. Durante esta misión, Link enfrenta una amenaza inminente: la luna está a punto de caer sobre la tierra de “Termina” y destruirlo todo en solo tres días.
Esta limitación de tiempo parece simbolizar la presión que a veces sentimos de “superar” el duelo, como cuando nos decimos: “Ya debería estar bien por el trabajo” o “por los demás”.
En su viaje, Link también ayuda a varias personas de “Termina” con sus propios problemas, desde rescatar un rancho hasta reunir a una pareja antes de la caída de la luna. Esto parece reflejar cómo muchas veces tratamos de superar el duelo ayudando a otros, aunque aún estemos lidiando con nuestros propios sentimientos.
Recientemente, he estado apoyando a alguien cercano en su propio proceso de duelo. Cuando vi ese video por primera vez, creía que el duelo era algo lineal, como una serie de etapas por las que pasas una tras otra. Sin embargo, rápidamente aprendí que no es así. A veces, en un momento parece que has aceptado lo sucedido y sientes que estás listo para seguir adelante. Pero al otro, todos tus sentimientos te inundan y hacen que tu corazón y tu cuerpo se sientan incapaces de avanzar: la depresión. Otros días, te encuentras pensando en formas de revertir lo sucedido, deseando que las cosas pudieran ser diferentes.
Durante esos momentos, el duelo puede parecer una de las experiencias más dolorosas que uno puede vivir. Es un proceso difícil y solitario, pero recientemente, escuchar al actor Andrew Garfield hablar sobre su propio duelo me ayudó a verlo desde una perspectiva diferente. Garfield, cuya madre falleció hace unos años, ha hablado en varias ocasiones sobre el duelo, y su enfoque es, en mi opinión, sanador.
En una entrevista en el programa Late Show, Garfield compartió una reflexión profunda: “Espero que este duelo se quede conmigo porque es todo el amor no expresado que no pude decirle, aunque yo se lo decía todos los días”. Para él, el duelo no es solo tristeza, sino una forma de continuar amando a esa persona.
También habló sobre esto en Plaza Sésamo con Elmo, diciéndole que esa tristeza que sentimos por alguien que ya no está “es como un regalo, porque significa que realmente quisiste a una persona cuando la extrañas”.
Tomando en consideración las palabras de Garfield y el juego de “Majora’s Mask” y sus enseñanzas del proceso de duelo, comprendo cada vez más la importancia de cuidarnos a nosotros mismos mientras pasamos por el duelo. Tener paciencia y cariño hacia nosotros ya que pasar por algo así es muy difícil.
Mientras escribo estas palabras, no puedo evitar suspirar y pienso en lo bonito que es nuestra tradición del Día de los Muertos. Es una celebración de aquellos que nos han dejado, pero también es una oportunidad de recordar el amor que aún sentimos por ellos. Los honramos con sus comidas y canciones favoritas donde sea que estén, estén en un lugar lleno de paz y felicidad, entre flores de colores. Nos reconforta saber que, aunque ya no estén físicamente con nosotros, el amor y cariño que sentimos por ellos sigue vivo y es algo que podemos expresar y compartir en esta tradición tan hermosa.
