Cordero del rebaño Frying pan, diferente al rebaño de Avalanche Creek.Foto por Sue Rollyson.

Por Will Buzzerd

Corresponsal de Sopris Sun 

Traducción por Dolores Duarte 

Si esta primavera te encuentras por Filoha Meadows o por detrás de Sopris mantén la vista alerta por borregos cimarrones. Si tienes suerte, podrás ver uno de los pocos rebaños autóctonos de Colorado. Sin embargo, por muy segura que sea la especie, la manada de Avalanche Creek se encuentra inestable. 

A lo largo de los años, las enfermedades han hecho que la manada disminuya lentamente. Con un factor crítico en puerta, Colorado Parks and Wildlife (CPW) está considerando sus opciones. 

John Groves, responsable de fauna silvestre del distrito, lleva dos décadas observando a este grupo. En ese tiempo, ha visto un declive continuo. 

“Actualmente quedan unos 40-50 animales en total en esa población, cuando históricamente teníamos más de 250, quizás más”, dijo Groves durante una presentación en la reunión del Crystal River Caucus en marzo. 

El rebaño de Avalanche lleva décadas registrando una tasa baja de supervivencia de los corderos. En el pasado, esas muertes se atribuyeron a diversas causas -incluyendo a parásitos-, lo que amplió el alcance de las posibles estrategias de manejo. Ahora que la ciencia y el análisis de datos han mejorado, CPW ha identificado al culpable: un complejo de neumonía bacteriana contraída por el contacto con ovejas domésticas. 

En la actualidad, CPW está observando una tasa de mortalidad del 90-95%, y los corderos suelen sucumbir a la enfermedad al cabo de una temporada de su nacimiento. 

CPW intentó inocular al rebaño contra el complejo sin éxito. También se han retirado las ovejas domésticas de la zona para eliminar la principal fuente de infección, pero la enfermedad sigue circulando entre los corderos salvajes. 

Esto se debe a que la enfermedad no suele transmitirse de las ovejas domésticas directamente a los borregos cimarrones, sino a partir de cimarrones sanos y adultos que portan la enfermedad, pero no han sucumbido a ella, y a veces no muestran ningún síntoma. 

CPW está considerando un método de “prueba y sacrificio” con el rebaño de Avalanche con el fin de eliminar a las ovejas portadoras y dar a los corderos una mejor oportunidad de supervivencia. A lo largo de varios años, los miembros del rebaño serían capturados, sometidos a pruebas y marcados con rastreadores antes de ser liberados. Tras varias rondas de pruebas para identificar a los portadores crónicos, algunos de ellos serían sacrificados selectivamente para evitar una mayor propagación de la enfermedad. 

Esta estrategia no se ha utilizado anteriormente en este rebaño, pero se ha empleado con cierto éxito en otros rebaños del oeste. 

En 2015, el protocolo de prueba y sacrificio se llevó a cabo en un rebaño similar infectado y en declive en Hells Canyon, Idaho. La población se recuperó. Como resultado de ese éxito, la técnica se ha aplicado en Idaho a lo largo del Río Salmón, así como en Washington y Oregon. 

Sin embargo, no está garantizado. La dinámica de los rebaños es diferente en todas partes, y el complejo específico de enfermedades también puede variar de un rebaño a otro. Para una población ya de por sí baja, CPW tiene que contemplar con delicadeza sus opciones de manejo, si bien el tiempo no está de su lado.  

“Si tenemos un gran número de casos positivos, no vamos a sacrificarlos a todos”, dijo Groves. “Si nos equivocamos, habremos acabado con un montón de ovejas sin necesidad”. 

La translocación de nuevas ovejas a esta población es teóricamente posible, pero eso le costaría al rebaño de Avalanche Creek uno de sus atributos más valiosos. 

Avalanche Creek alberga una población de cimarrones de nivel uno, lo que significa que no se ha introducido un número considerable de cimarrones en esta manada. Sólo tres rebaños del estado pueden afirmar lo mismo. En palabras de Groves, “ésta es la manada que siempre ha estado ahí”. Trasladar nuevas ovejas a Avalanche Creek podría comprometer la originalidad de la manada. 

Por ahora, la cuestión sigue siendo cuánto puede descender teóricamente una población antes de recuperarse. Groves afirma que cuando se trasplanta un nuevo rebaño a una zona despoblada, los gestores de la fauna silvestre suelen introducir unos 30 animales. Así que, al menos, la manada de Avalanche sigue rondando por encima de ese nivel de referencia. 

En resumen, CPW se encuentra entre la espada y la pared a la hora de encontrar la forma de mantener a este rebaño de ovejas al borde del abismo sin perder el carácter indígena que lo hace excepcional. 

Borrego cimarrón de rebaño en el valle Frying pan, diferente al rebaño de Avalanche Creek. Foto por Sue Rollyson.