¿Qué sucede cuando el gobierno elimina datos públicos sobre salud, derechos civiles y niñez? Jamie LaRue reflexiona sobre los peligros de la censura de datos.

Este mes me gustaría escribir sobre dos asuntos relacionados: la información gubernamental y las amenazas hacia los niños.

El primero es la purga de datos en sitios web federales. A partir de enero de 2025, según NPR, “algunas páginas web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades con referencias a la salud LGBTQ + ya no estaban disponibles.  Una página de la Oficina de Derechos Civiles del HHS en la que se describían los derechos de las personas LGBTQ+ en los centros de atención de salud también desapareció… La página web de la Oficina de Investigación sobre Minorías Sexuales y de Género de los Institutos Nacionales de Salud desaparecida. (La mayoría de estas páginas aún pueden consultarse a través de Internet Archive)”.

Así que visité la página web de Salud y Servicios Humanos sobre vacunación. Había un enlace a un video sobre los pros y los contras de las vacunas. Primero fue bloqueado. Luego el enlace desapareció. ¿Y hoy? Mejor comprobarlo.

Esto es preocupante por varias razones. El gobierno desempeña muchas funciones. Recopilar  información continua sobre todo tipo de asuntos es una de las más vitales, desde las cifras del censo hasta las muertes por accidentes de tráfico. Las cifras nos ayudan a distinguir la verdad del rumor y la fantasía. Nos permiten saber qué programas e iniciativas funcionan y cuáles no.

Los datos estadounidenses tienden a ser imparciales y bien mantenidos. Muchas agencias han seguido las cifras, les guste o no, a lo largo de muchas administraciones. A su vez, sirven de base para artículos, libros, documentales y políticas. Orientan la investigación. Convierten los datos en conocimiento, nuestro derecho público de nacimiento, la memoria numérica de nuestra nación.

La quema de libros digitales está impulsada por las órdenes ejecutivas de la actual administración sobre diversos temas (“Defender a las mujeres del extremismo de la ideología de género y restaurar la verdad biológica en el gobierno federal” y “Poner fin a los programas gubernamentales radicales y despilfarradores de DEI y preferenciales”, por nombrar solo dos). Pero muchos otros tipos de datos -el índice de Vulnerabilidad Social del CDC, una herramienta que evalúa la resistencia de las comunidades en caso de catástrofe natural, por ejemplo- también fueron retirados.

No sólo los bibliotecarios se ponen nerviosos cuando se evaporan franjas enteras de investigación. También lo hacen los bomberos y otros equipos de primera intervención. También los agentes de seguros, dentistas, médicos y científicos. Estos datos forman el armazón informativo de las respuestas ante catástrofes y las campañas de salud pública. Sin ellos, fracasamos. La gente muere.

La segunda cuestión: A menudo escucho a los políticos hablar de la necesidad de “proteger a los niños”. De ahí se deduce que deberían examinar detenidamente las amenazas. También deberíamos hacerlo el resto de nosotros.

He aquí las tres principales causas de muerte de niños en EE.UU.

De 1990 a 2018, la primera causa de muerte infantil fue, por mucho, los accidentes de autos. En 1992, las muertes por autos se situaban en torno a 10 por cada 100,000 niños. Pero en 2020, las muertes por autos se habían reducido a la mitad, a pesar del crecimiento del número de vehículos.

En el mismo periodo, la muerte por armas de fuego saltó al primer puesto, y los accidentes de auto cayeron al segundo.

¿A qué se debe este cambio? Mi opinión es que los vehículos son más seguros. Ahora son obligatorios los cinturones de seguridad y las bolsas de aire. Al mismo tiempo, la normativa sobre armas se ha relajado en todo el país. Las decisiones políticas tienen consecuencias. Extrapolando los datos, diría que la sobredosis de drogas y el envenenamiento están a punto de alcanzar el tercer puesto en muertes infantiles.

Para los adolescentes, la situación es aún más sombría y violenta. Alrededor del 37% de todas las muertes son lesiones no intencionadas, incluidas las causadas por armas de fuego. La segunda causa de muerte entre los adolescentes de 15 a 19 años es la agresión o el homicidio. La tercera causa de muerte entre este grupo de edad es el suicidio, que ya se encuentra entre las principales causas de muerte tanto en el grupo de 10 a 14 años como en el de 15 a 19. Aquí está el enlace para esa investigación: www.bit.ly/causes-of-death

Para los curiosos entre ustedes, o aquellos demasiado lentos para seguir el ritmo de la purga, las siete causas restantes de muerte infantil en los EE.UU. desde 1999 hasta 2020 fueron neoplasia maligna, asfixia, anomalías congénitas, ahogamiento, enfermedades del corazón, incendios o quemaduras y enfermedades respiratorias crónicas.

¿Dónde están todos los datos? Puede encontrarlos en el sitio web del Centro de Control de Enfermedades. ¿O, puedes?

Cuando la verdad desaparece, de repente queda mucho espacio para las mentiras. No tenemos que molestarnos con contradicciones inconvenientes.

Por ejemplo, aquí hay una en la que no puedo dejar de fijarme. ¿Sabes qué es lo que NO aparece en la lista de nadie como causa de mortalidad infantil?

Los libros de la biblioteca.

Eso es porque la lectura no es el problema. Lo que te mata es lo que no puedes leer.

Vida Literaria

Traducción por Dolores Duarte