Victor Zamora
Espacios sin límites
“Somos humanos y nos llaman mexicanos,” Control Machete
La recta final del 2024 da un giro en términos de geopolítica universal. El cambio de administración en México, con la primera presidenta de México, la cual representa una línea de la izquierda hacia la gente de clase trabajadora, proyecta a una mujer preparada con estudios en física y medio ambiente, lo cual se adapta a los cambios que está viviendo el mundo en cuestiones tecnológicas.
Por lo tanto, en Estados Unidos se le dijo que no a una administración encabezada por una mujer. En las pasadas elecciones se decidió por un hombre que ya estuvo en la administración hace cuatro años, y el cual se presenta como un presidente querido por la clase trabajadora de los norteamericanos, sin considerar a la clase que trabaja en las sombras de su propio sudor, ya que no existe el derecho a voto en un país que se considera de progreso en ciudades en las que el cambio hacia una libertad de expresión es considerado tangible a la hora de expresarse por medio de su identidad hacia el género.
O bien, dándole prioridades a tendencias hacia el medio ambiente, como el consumo sustentable o la idea de consumir alimentos orgánicos, es suficiente para sentirse bien. Estas pequeñas villas azules, liberales, progresistas, hacen una desvirtualización de la realidad de lo que Estados Unidos es. Al parecer, las minorías también le dieron el voto, y la idea de tener dos mujeres en dos de los países más poderosos del norte, que tuvieran una administración femenina por primera vez en la historia, se fue en el voto y se consolidó en un cambio rojizo de empoderamiento económico hacia una promesa de libertad laboral, por medio de la propuesta en el aire de un empresario narcisista como Musk, el cual nos asegura un cambio ecológico a nivel global, pero que imposibilita el derecho a vivir en una libertad desconectada de toda tecnología y asegurando que es la única forma de entender el mundo a través de la tecnología, como si no fuera suficiente que la humanidad está pasando por una desintegración social por medio del uso de esta a la hora de socializar.
Por otro lado, existen decisiones internacionales que desajustan una agenda pacifista. Está la guerra en Ucrania y el genocidio en Palestina, lo cual marcó cierta pauta para que la población decidiera castigar a los demócratas con una candidata que no decía nada a la hora de tener el micrófono, que no daba soluciones y que se orientó a atacar la frontera, considerando que seguiría con la construcción de una barrera fronteriza más fuerte. Es decir, la izquierda se hizo de derecha y la derecha del partido republicano se orienta hacia una ideología supremacista que la gente se niega a ver, ya que promete buenas cosas para todo latino que esté de su lado e incluso árabes, los cuales le dieron su voto pensando que sería una buena estrategia para continuar con un statu quo pro nacionalista. De pronto se mezcla la raza para decidir quién pasa y quién no pasa al selecto club de pertenecer a los Estados Unidos.
No hay una educación para entender que los países son creaciones ideológicas de fronteras imaginarias que no existen de manera natural. Europa ha aprendido a regular el compartimiento del espacio entre diferentes nacionalidades, aunque con muchos caminos por mejorar, pero Norteamérica sigue retrocediendo en la apertura de humanizar la diferencia entre razas por medio de propaganda basada en falsedades de discurso debajo del micrófono.
Tenemos un dictador próximo a sentarse en la silla utilizando el racismo como un argumento positivo para ciertas masas, y estas villas liberales pensaban que todo iba bien, pero es debido a la falta de querer ver qué es lo que está pasando en la nación en términos generales, con una cadena alimenticia sobresaturada en la demanda, y la oferta pasando de equilibrada a una desigualdad social a la hora de decidir qué comer.
El contexto no queda en propuestas políticas. La percepción sigue siendo individualista y el colectivo decide una representación del mundo que no representa a la humanidad, pero sin duda representa poblaciones que se identifican con un proyecto de control, no entendiendo que la libertad de expresión no es más que un incentivo de libertad que hace siglos no tenemos como grupos colectivos a la hora de plasmar proyectos personales, perdiéndose en la confusión de propaganda post-Guerra Civil, que sin duda ha servido de influencia para decidir la elección, sin descartar la influencia sobre ideologías cristianas en relación al aborto, que sirven de confusión en comunidades de culturas paternalistas, misóginas y de orientación creacionista.
Veremos un 2025 con incoherencias en torno a Palestina. La decisión está tomada por el cese al fuego a un genocidio que fue instalado por una desmesurada inclinación económica narcisista hacia el control y el monopolio de lo denominado Inteligencia Artificial, pero ese cese tal vez no llegue, ya que la administración se toma de la mano incoherentemente hacia un comunismo hipócrita de los republicanos, desmesurado por la ignorancia de una burbuja democrática en las pequeñas villas de Norteamérica, en donde se ilusionaba un mundo abstracto pero sin realismo internacional y mucho menos nacional.
