Espacios Sin Limites
Victor Zamora
El agua en la frontera es una crisis global en todos los sentidos ya que limita más la supervivencia de las especies. Mientras las personas están buscando la oportunidad de cruzar por la frontera sur de Estados Unidos y conocer nuevas oportunidades que han sido negadas en sus países. Se ha creado una desestabilización por Estados Unidos en una cadena alineada hacia un sistema capitalista en el cual los recursos naturales son el interés básico y el más importante para desarrollar materia prima. El desarrollo tecnológico juega un papel importante a la hora de producir más en tiempo real, la denominada gran maquinaria de consumo por periodos pop artísticos de marketing empresarial. Generando la idea de necesitar más de lo que en realidad producimos y llevando a la necesidad de trabajar por cosas superfluas en donde la idea intelectual de generar conocimiento y oportunidades de educación se ven mermadas por la masificación de un capital de producto en donde el individuo conceptualiza el dinero como un medio para sentir cierta satisfacción personal y alivio.
Es muy contradictorio como podemos asumir desde dos esferas. La primera esfera de las oportunidades en donde la gente abiertamente manifiesta que su vida va bien y que el tener un día de esquiar en la montaña es un día perfecto. La segunda esfera donde existe el mesero indocumentado en el mismo pueblo con un salario injusto pero suficiente para mandar a su país. No es fácil poner sobre la mesa una esfera en la cual se percibe perfección en comparación con la otra esfera social en la cual se percibe felicidad en los pequeños detalles.
Es por ello que si se compara la ambigüedad de la frontera con la alineación capital podemos decir que el norte nos ha soltado agua. El Río Bravo como se le llama acá en las laderas del valle de Ciudad Juárez o el Río Grande como se le llama del otro lado de la frontera. Este cuerpo de agua crea una barrera de oportunidades, necesidades, capitalismo. También crea los dos lados del espectro; esfera uno y dos, el rico y el pobre, el que migró y el que pertenece. Todos estos casos son parte de la gran madre naturaleza, el poderoso Río Bravo que es conocido como agresivo, poderoso, estruendosamente grande. El río que hoy lleva agua de donde se cultivaba y se sobrevivía.
Nos han soltado agua del Norte. El agua que viene desde las montañas rocosas de Colorado y surge en cuerpos de agua en Taos llegando a la frontera donde corría por un desemboqué hacia el Big Ben y de ahí seguía su paso hasta Dos Bocas en el Golfo de México. El agua es regulada por un tratado firmado por México y Estados Unidos en 1906. Tratado en el cual se da de mutuo acuerdo que la presa del Elefante y la presa del Caballo en Nuevo México capturara el agua para regular la entrega hacia el Valle de Juárez. El valle en el cual se cosechaba en aquellos días algodón y hoy en día algodón y un poco de nuez. Por lo contrario, localidades como Las Cruces o Hatch en Nuevo México quienes hacen uso del agua para las nogaleras y el famoso green chili (Chile Chilaca a Ocho Ochenta). Estas localidades se encuentran antes de que el agua llegue a la localidad de Juárez y El Paso. El problema no solamente es el corte de cauce natural si no todo lo que conlleva en la línea eco sistémica conectada hoy en día a través del Río Bravo. Este cuerpo de agua sirve para descanso de aves que migran desde el Hemisferio Norte en invierno y del Hemisferio Sur de México hacia Canadá en verano, al igual que el cambio de castores que construían diques naturales con los troncos para atrapar peces de agua dulce o reptiles como tortugas del desierto quienes usan este majestuoso Río para endulzar su supervivencia.
En si los recursos naturales siguen siendo controlados por el capital, el uso de producción masiva determinados por la esfera norte y la esfera sur goteando por donde se puede con una carencia de intelectualismo puro, ya que Marte está a la vuelta de la esquina.

