“Cuando creamos y mantenemos entornos en los que la seguridad es una prioridad, todos pueden centrarse en enseñar y aprender sin distracciones ni temores”, según un informe publicado el lunes 6 de enero por la mañana por la Colorado Education Association (Asociación de Educación de Colorado)

Erica Breunlin

Traduccion por Dolores Duarte para Sol del Valle

Menos maestros de Colorado están considerando dejar la profesión comparado con los últimos años, según un informe publicado el lunes 6 de enero por la mañana por la Colorado Education Association (Asociación de Educación de Colorado), el sindicato de maestros más grande del estado.

Sin embargo, casi la mitad de las 3,651 personas que respondieron a una encuesta de CEA el otoño pasado – alrededor del 10% de los casi 40,000 educadores activos y jubilados que pertenecen al sindicato – dijeron que están contemplando la posibilidad de dejar su carrera en el aula.

El informe, una publicación anual que resume la situación en la que se encuentra la educación en Colorado desde la perspectiva de CEA, plantea preocupaciones sobre cuestiones persistentes que han preocupado a los educadores durante años. Entre ellos se incluyen los salarios, que no están al alcance del costo de vida, la menguante sensación de libertad creativa sobre sus lecciones y la dificultad para sentirse seguros en la escuela.

En una estadística resaltante, el 48% de los educadores dijeron que no pueden permitirse el lujo de vivir cerca de donde trabajan, mientras que el 82% de los encuestados dijeron que conocen a alguien que ha dejado la docencia en el último año.

“El camino hacia la mejora de las escuelas abarca la capacidad de mantener a los educadores en sus puestos durante varios años para que las mejoras se afiancen”, declaró Kevin Vick, presidente de CEA, a The Colorado Sun. “Si inicias con nuevo personal cada año, lo cual es la situacion de muchas de nuestras escuelas más desafiantes, nunca logras progreso porque cada año partes desde cero”.

Vick dijo que la “pregunta más importante” que el estado debe responder es: “¿Cómo estamos manteniendo a los educadores en sus puestos?”

Abogar por un mayor reconocimiento de la experiencia de los maestros, más financiamiento para las escuelas y un mayor enfoque en la seguridad escolar encabezan las prioridades legislativas de CEA para el año.

“Hemos perdido a tantos grandes educadores”

El sindicato, el cual cumple 150 años en 2025, utiliza el informe para destacar algunos de los avances que Colorado hizo el año pasado para apoyar mejor a las escuelas públicas, a los educadores y a los estudiantes. Entre ellos, el estado eliminó el factor de estabilización presupuestaria, una herramienta de partida ideada durante la Gran Recesión que sacó fondos estatales de las escuelas para hacer frente a una crisis fiscal estatal. 

“Los empleados de las escuelas públicas han experimentado de primera mano el impacto que esta insuficiencia de recursos tiene en los estudiantes, y sabían que el sistema necesitaba ser restaurado con el fin de tener los recursos necesarios para apoyar adecuadamente a sus estudiantes y ser compensados justamente por el importante trabajo que hacen”, señala el informe. “Tuvieron éxito debido al activismo incansable y la organización, ahora las escuelas públicas de Colorado están totalmente financiadas – pero tenemos un largo camino por recorrer antes de que estén adecuadamente financiadas, y nuestros miembros seguirán organizándose hasta que sus escuelas cuenten con los recursos adecuados”.

Además, los educadores a través del estado aseguraron aumentos, con el aumento medio del costo de vida para los maestros en el 5.1%. Algunos también vieron las actualizaciones de sus contratos, incluidas las protecciones para los miembros de la comunidad LGBTQ y una mejor compensación para los para educadores en proceso de convertirse en maestros certificados.

Pero gran parte del informe de 32 páginas insiste en los problemas que hace que sea difícil para los educadores mantenerse a flote económicamente o sentirse realizados en su trabajo. Los salarios obstinadamente bajos son parte del problema, ya que el sueldo medio inicial de un maestro en el estado es de $39,044 dólares, según el informe. Otros profesionales que desempeñan funciones de apoyo, como conductores de autobús, trabajadores de mantenimiento y personal de cafetería, ganan aún menos: un salario medio de $33,424 dólares. Más del 60% de los profesionales de estos puestos que respondieron a la encuesta declararon haber tenido dificultades para hacer frente a los gastos de vivienda en el último año.

Los educadores también dicen que son menospreciados e incluso ignorados por los líderes de los distritos y del estado, un factor importante que contribuye a lo que CEA llama “el éxodo de educadores”. El informe señala que más de la mitad de los encuestados afirman que la escasez de maestros se ha agravado y que los centros no disponen de un número suficiente de maestros sustitutos, lo que “sobrecarga aún más las aulas y afecta al aprendizaje de los alumnos”.

De los miembros de CEA que afirmaron estar pensando en dejar la docencia en un futuro próximo -el 47% de los encuestados, comparado al 58% del último informe sobre el estado de la educación-, la mayoría señalaron la pesada carga de trabajo como uno de los principales culpables de su deseo de marcharse.

Según Vick, el estrés se ha disparado entre los educadores, quienes han tenido que rediseñar continuamente su forma de enseñar, ya que los distritos cambian periódicamente el plan de estudios o los programas de calificación. Esto hace que a los maestros les resulte más difícil mejorar sus habilidades en el aula de un año para otro, sobre todo porque, según Vick, suelen tener pocas oportunidades de dar su opinión.

“Por eso se sienten tan devaluados”, afirma. “Tienen mucha experiencia y nadie les pide compartirla”.

“Sinceramente”, dijo Vick, “el sistema no puede permitirse perder a nadie porque ya hemos perdido a muchos grandes educadores”.

Colorado también debe ser más conscientes en asegurar que las escuelas son espacios seguros para los estudiantes, maestros y demás personal, según el informe. Más del 40% de los que completaron la encuesta dijeron que se sienten significativamente o algo menos seguros que el año pasado.

Muchos maestros sostienen que un mayor apoyo a la salud mental y la revisión de las políticas de disciplina escolar son formas más prometedoras de mejorar la seguridad escolar que recurrir a simulacros de seguridad y guardias de seguridad.

“Cuando creamos y mantenemos entornos en los que la seguridad es una prioridad, todos pueden centrarse en enseñar y aprender sin distracciones ni temores”, manifiesta el informe. “En entornos de aprendizaje seguros, los alumnos están más comprometidos y motivados, y los educadores pueden dedicar toda su atención a la enseñanza”.

Otra clave para frenar las distracciones en el aula: limitar el uso del teléfono celular por parte de los alumnos. Restricciones más estrictas sobre los teléfonos celulares en los edificios escolares se han convertido en una prioridad para muchos distritos de Colorado, y poco más de la mitad de los miembros de la CEA que respondieron a la encuesta indicaron que creen que la política de teléfonos celulares de su escuela se está aplicando correctamente.

Muchas de las frustraciones y de los desafíos citados en el informe se han convertido en preocupaciones permanentes para los educadores, incluyendo salario, beneficios, seguridad, plan de estudios y el financiamiento.

Esto se debe a que algunas de estas cuestiones son “imperecederas” en la educación, dijo Vick. Pero en otros, el estado simplemente no ha progresado lo suficiente.

“En cierto modo hemos retrocedido, y por eso los índices de rotación son mucho más altos que en el pasado”, afirma. “Así que nuestro objetivo ahora es intentar invertir esa tendencia y asegurarnos de que la gente tenga carreras felices, sanas y largas como educadores”.