“Sin duda, estamos progresando en la reducción de gases de efecto invernadero, pero sería más alentador ver señales más claras de que las emisiones están disminuyendo, en lugar de más movidas de contabilidad o políticas y aspiraciones aún por promulgar”. Jeremy Nichols, defensor principal del Centro para la Diversidad Biológica

Michael Booth

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle

Los errores en el inventario anterior indican que el estado tuvo más reducciones de lo previsto hasta la fecha, pero ¿se trata de “movidas contables”?

Colorado ha reducido más gases de efecto invernadero de lo que se creía, y un ajetreo de leyes sobre el uso del suelo para 2024 podría acercar al estado a los objetivos futuros, pero los grupos ambientalistas desconfían de las “movidas contables”. Y funcionarios estatales reconocen que, para cumplir los objetivos, aún son necesarias muchas nuevas políticas estrictas en materia de emisiones.

El inventario estatal de emisiones de gases de efecto invernadero, recientemente revisado, afirma que los consultores anteriores subestimaron las emisiones históricas relacionadas con el petróleo y gas, incluidas las del año de referencia de 2005. El inventario de 2021 decía que la economía de Colorado en su conjunto había emitido 140.5 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono en 2005, mientras que este nuevo cálculo sitúa la cifra más precisa para 2005 en 153.1 millones de toneladas. 

Esto significa que los cambios políticos y el progreso de las energías renovables en Colorado han reducido las emisiones en un 11% hasta la fecha y, con los recientes cambios políticos y normativas, el estado está en vías de alcanzar casi todos sus objetivos de reducción de GEI (Gases de Efecto Invernadero) para 2025 y 2030. Según Will Toor, director de la Oficina de Energía de Colorado.

Las proyecciones para el futuro revisadas, basadas en la legislación de 2024, muestran que Colorado podría beneficiarse enormemente de cambios en el uso del suelo como la reducción de sitios de estacionamiento requeridos en apartamentos nuevos, la densificación de vivienda cerca de las estaciones de transporte público y la obligación de las ciudades de permitir unidades de vivienda con suites secundarias en más lugares, según Toor. 

Aun así, incluso si esos cambios legislativos de 2024 tienen éxito y guían un desarrollo local que tenga en cuenta las emisiones, Colorado empieza de nuevo a quedarse muy lejos de sus objetivos de gases de efecto invernadero para 2035. Y sin una nueva ronda de normas que limiten las emisiones del transporte y la agricultura -dos de los sectores que quedan por cambiar-, Colorado emitirá 51 millones de toneladas de GEI en 2050, cuando el objetivo oficial del estado es de cero emisiones netas. 

Según Toor, el trabajo realizado hasta ahora “nos ha situado en una trayectoria mucho mejor a largo plazo y proporciona una especie de trabajo de base que será necesario a largo plazo, pero no hay duda de que habrá que hacer mucho, mucho más”.

“Vemos que las políticas actuales conseguirían una reducción de aproximadamente dos tercios para 2050”, dijo Toor. “Éste es el trabajo de toda una vida, no el de uno o dos años”.

Los grupos ambientalistas independientes leen las revisiones y proyecciones del inventario estatal con una frustración ambigua, y afirman que los avances en áreas como la generación de energía son reales, pero que Colorado sigue perdiendo oportunidades. 

“Sin duda, estamos progresando en la reducción de gases de efecto invernadero, pero sería más alentador ver señales más claras de que las emisiones están disminuyendo, en lugar de más movidas de contabilidad o políticas y aspiraciones aún por promulgar”, dijo Jeremy Nichols, defensor principal del Centro para la Diversidad Biológica.  

“Me sigue preocupando que el inventario de emisiones de petróleo y gas esté muy subestimado”, afirmó Nichols. Su grupo ha presentado una demanda contra varios permisos de perforación de petróleo y gas en Colorado, alegando que no deberían aprobarse cuando no hay pruebas de los reclamos de los perforadores que argumentan están eliminando el 95% de las emisiones mediante nuevos equipos de combustión en antorcha y otros controles. 

El Centro para la Diversidad Biológica también envió a la Agencia de Protección Medioambiental una notificación de intención de demandar por otro permiso de perforación en el condado de Weld y sus afirmaciones sobre la quema en antorcha, y presentó una demanda ante un tribunal estatal para bloquear los permisos de perforación en el condado de Adams. La quema en antorcha tiene como objetivo quemar la mayor parte de las emisiones nocivas de gases de efecto invernadero procedentes del metano y los compuestos orgánicos volátiles que se producen en las instalaciones de producción de petróleo y gas. 

La organización sin fines de lucro espera forzar una decisión judicial o federal sobre si las promesas de instalar equipos de quema en antorcha son suficientes, o si, por el contrario, las emisiones reales deben controlarse en tiempo real para medirlas con respecto a la norma de reducción del 95%. 

A principios de noviembre, oficiales de Colorado informaron a algunos grupos ambientalistas sin fines de lucro, entre ellos CoPIRG, sobre los cambios en el inventario y las proyecciones. 

Danny Katz, de CoPIRG, afirmó que es importante mostrar mejoras, “pero creo que todos sabemos que cuando hay proyecciones, éstas son simplemente eso: proyecciones y expectativas. Y aún nos queda trabajo por hacer para que se cumplan. Definitivamente quedo diciendo, okey, va a costar mucho trabajo cumplir esas expectativas y proyecciones, no demos nada por sentado”.

Aunque todavía es posible cumplir los objetivos, Katz afirmó que “es absolutamente necesario tomar medidas adicionales en un par de sectores en particular, como el transporte y edificios”. 

¿Ayudarán las leyes de uso de la tierra?

Grupos ambientalistas quieren que, el próximo año, la Comisión de Control de la Calidad del Aire se ocupe el de la llamada contaminación indirecta para reducir las emisiones del transporte. Eso significa centrarse en todo el tráfico que atraen los almacenes de embarque, por ejemplo, o estadios y lugares de conciertos. 

Funcionarios estatales también citan los beneficios potenciales descritos en un nuevo estudio de las leyes de uso del suelo aprobadas por la legislatura de 2024, que podrían reducir las emisiones previstas de nuevas viviendas y el desarrollo comercial en la cordillera frontal si los gobiernos locales las aprovechan al máximo. 

Según el estudio, los condados metropolitanos de la cordillera frontal de Colorado y unos pocos condados turísticos rurales seguirán atrayendo el 95% del crecimiento demográfico. Si los gobernantes ayudan a concentrar ese crecimiento, fomentando la construcción en las cercanías de paradas de transporte público, permitiendo la reducción de sitios de estacionamiento requeridos y despejando el camino para las unidades de vivienda con suites secundarias o ADUs en patios traseros y sobre garajes, las emisiones de las nuevas construcciones podrían descender un 30%. 

En el mejor de los casos, las emisiones del transporte atribuidas al nuevo crecimiento podrían reducirse un 15%, según el estudio, encargado por la Oficina de Energía de Colorado, el Departamento de Transporte de Colorado y el Departamento de Asuntos Locales. 

El estudio comparó un escenario “sin cambios”, en el que el crecimiento de la vivienda y el transporte se gestiona con arreglo a las leyes de uso del suelo anteriores, frente a una opción A, que se apoya en algunas de las nuevas leyes, y una opción B, en la que se emplean todas las nuevas herramientas, además de otras aún no aprobadas.

Según el estudio, el uso conjunto de todas las herramientas de ordenación de la tierra podría incluso reducir el crecimiento en zonas peligrosas y costosas de interfaz urbano-forestal, al hacer más atractiva la construcción de nuevas viviendas más densas en centros de tránsito urbanos y suburbanos.

Entre las leyes clave para 2024 citadas en el estudio como posibles reductoras de emisiones figuran las siguientes: 

  • Prohibir que los gobiernos locales exijan niveles tradicionalmente elevados de estacionamientos fuera de la vía pública para las nuevas promociones de viviendas de varias unidades; esto podría liberar espacio para viviendas más densas y empujar el desarrollo hacia donde las opciones de tránsito local son fuertes. 
  • Exigir a las ciudades a partir de cierto tamaño que permitan las ADUs, lo que aumenta la densidad a lo largo de los corredores de tránsito y ofrece más opciones de vivienda accesible. 
  • Crear nuevas “comunidades orientadas al transporte público” cerca de las líneas de ferrocarril o autobuses, donde los promotores puedan beneficiarse de una mayor densidad permitida y de subsidios estatales para pagar las nuevas infraestructuras, como incentivo. 

Otras medidas que los dirigentes estatales deberían considerar para reducir las emisiones de los nuevos proyectos son permitir la construcción de viviendas densas en zonas comerciales, eliminar algunos requisitos de estacionamiento y fijar una nueva tarifa en desarrollos propuestos en “sitios con potencial” o terrenos previamente no urbanizados.