Carta del editor de Sopris Sun
Es temprano por la mañana, bueno, no tan temprano como esperaba, y es mi primer día de cierre de edición como editor de The Sopris Sun. La temperatura ha bajado y escucho las gotas de lluvia golpear las canaletas afuera de nuestra ventana —una de las mejores señales que se pueden esperar en estos momentos.

A muchos de ustedes los conozco, y a otros los conozco de manera indirecta a través de mi predecesor, Raleigh Burleigh, a quien ayer despedí desde la oficina en el Third Street Center. Cómo espero con entusiasmo ver cómo se desarrolla su historia. A muchos aún no los conozco, y doy la bienvenida a la oportunidad de hacerlo.
No diré mucho sobre mí, y prometo no ocupar muy seguido este codiciado espacio de la columna de la página cuatro con mis propias palabras. Escucho a Lee Beck, un apasionado de las noticias en todo el sentido de la palabra y uno de los correctores voluntarios de The Sopris Sun, diciéndonos que no pongamos demasiado de nosotros mismos en el periódico y que lo mantengamos enfocado en el lector. Así que, como dije, mantendré esta parte breve.
Mi madre creció en Carbondale y se graduó de la preparatoria Roaring Fork. Mi padre se mudó desde la costa este para asistir a la Colorado Rocky Mountain School. La mayor parte de mi familia, incluidos cuatro hermanos, aún vive aquí. Siento un respeto inquebrantable por quienes estuvieron antes que nosotros en Carbondale, desde los hippies hasta los mineros del carbón, y tuve el privilegio de crecer viendo a mis hermanas correr en barriles en el rodeo en Catherine Store Road y a algunos de los últimos vaqueros lazar ganado en el Thompson Divide.
La vida en el rancho es trabajo duro, a veces agotador, pero a la gente le encanta hacerlo. Cualquier cosa que uno ame lo suficiente como para entregarse por completo a ella, incluso a pesar de uno mismo, debe valer la pena. Pienso en la gente de Age-Friendly Carbondale, quienes han puesto un estándar de cómo lograr que las cosas se hagan, no para ellos mismos sino para sus vecinos y para todos nosotros que queremos cruzar la carretera 133 de manera segura y que algún día necesitaremos todas esas bancas alrededor del pueblo, aunque sea para descansar un momento.
Mantener a The Sopris Sun y a Sol del Valle publicándose cada semana requiere mucho trabajo, pero contamos con un ejército detrás, muchos de los cuales lo hacen únicamente por ese sentido de hacer el bien. Pero la mayoría no podemos permitirnos ser voluntarios de tiempo completo, incluidos escritores y fotoperiodistas —el corazón latente de cualquier periódico. Es decir, ¿dónde estaríamos sin ellos? Bueno, sin periódico, supongo.
Muchos de quienes se han enamorado de este lugar no pueden permitirse quedarse. Lo sé, todos lo hemos escuchado antes, pero es la realidad. Aprovecho para hacer el llamado ahora: Estos son periódicos comunitarios, sin fines de lucro, que no sobrevivirán sin su apoyo. Por favor consideren hacer una donación en www.soprissun.com/donate o enviando un cheque a P.O. Box 399, Carbondale, Colorado 81623. Gracias.
Sol del Valle, en particular, es quizás más importante ahora que nunca, ya que mantiene conectadas a las personas que solo hablan español en un momento en el que eso no siempre se siente así. Estoy agradecido por la oportunidad de trabajar con la editora Bianca Godina, quien está atravesando su propia transición de vida y dejará un legado que será cuidado por el próximo editor del Sol. Si conocen a alguien bilingüe y apasionado por la comunidad, envíenlo a soprissun.com/oportunidad-laboral para más información.
Durante cinco años y contando, he tenido la oportunidad de trabajar con los OGs (los originales) del periodismo local, escuchando a los guardianes de The Valley Journal, un periódico que hojeaba de vez en cuando cuando era niño. También están aquellos nuevos frente al teclado, algunos de lugares lejanos, que aportan una gran diversidad de conocimientos y perspectivas. Juntos, este equipo crea uno de los periódicos más vibrantes —¡con contenido 100% original! Sin mencionar a nuestro creciente equipo del Youth News Bureau, quienes tienen su propio periódico, The Sopris Stars, y han logrado publicar cada última semana del mes desde octubre.
Skyler Stark-Ragsdale, el nuevo editor gerente de The Sun, aporta un fuerte deseo, respaldado por intención, de guiar a los periodistas emergentes. Yo continuaré atendiendo los consejos de nuestro equipo, particularmente los de Terri Ritchie, nuestra diseñadora principal, quien ha estado con The Sopris Sun, de una forma u otra, desde el principio. Porque en este oficio hay algo seguro: entre más ojos lo revisen, mejor.
Los dejo con un cliché, pero uno en el que creo firmemente: cada voz en esta comunidad importa, desde nuestros sabios mayores hasta la nueva familia que acaba de mudarse a la casa de enfrente. The Sopris Sun y Sol del Valle continuarán escuchando y compartiendo las historias.
Gracias por ser parte de The Sopris Sun y por darme la oportunidad de tomar el timón.
