La “53ª Feria de la Montaña”, llevada a cabo del 26 al 28 de julio de 2024, en el Parque Sopris de Carbondale. Es un evento que se lleva realizando desde el verano de 1972 de manera ininterrumpida, teniendo como principal organizadora a Laurie Leob, ganándose el apodo de “Madre de la Feria” y, a las Artes en Carbondale (Carbondale Arts, en inglés), desde su fundación en 1974.
El objetivo de la Feria de la Montaña, año tras año es conservar las tradiciones y rituales que más influyen en el alma de la comunidad, además de ir sumando y construyendo puentes con las comunidades que conviven en el valle de Roaring Fork, con un énfasis en nuestra comunidad latina.
Al mismo tiempo, los organizadores de la feria resaltan la importancia de discernir entre los usos y costumbres que se deben abandonar. Poniendo como ejemplo, el giro ecologista que ha tenido desde el año 2010, con su implementación de utensilios hechos de composta, además de animar a los asistentes a llevar sus propios recipientes y utensilios.
Otro de los pilares que conforman la feria es su voluntariado, contando con gente joven y mayor, en igual cantidad y, cabe resaltar, la presencia significativa de personas de habla hispana entre el voluntariado, lo que contribuyó al diálogo y socialización.
La “53ª Feria de la Montaña”, tuvo como cartel oficial un diseño original de Kirsten Hix, artista plástica del valle y ganadora del concurso que se realiza año con año. Cartel inspirado por las letras de Talking Heads (famosa banda estadounidense de los años 70’s), mostrando en su parte superior la frase: “este debe ser el lugar” (this must be the place, en inglés), misma que le da el nombre a una de las canciones más famosas de la banda. De igual forma, el pescado humanizado, que es la figura central del cartel, recuerda el estilo de David Byrne, vocalista de Talking Heads, al salir a algunos de sus conciertos con su particular traje holgado y su baile tan característico.
Los tres días en los que se llevó a cabo la Feria, envolvieron a Carbondale en un ambiente carnavalesco, de felicidad, júbilo y alegría. Dando apertura a la convivencia, charla y visibilidad de los más de 130 comerciantes y artistas que se presentaron. Ofreciendo al asistente opciones tan diversas como pinturas en óleo e impresiones a todo color, artesanías en diversos metales, joyería, prendas de segunda mano personalizadas por diseñadores emergentes, además de la sección de comida que animaban a la mezcla de culturas culinarias.
Entre toda esta mezcla de producciones artísticas y gastronómicas, se encontraba el área de presentaciones secundarias. Lugar en el que se pudo disfrutar de competencias de cortar leña, tanto de hombres como de mujeres, bailes de porristas, competencia de limbo, lecciones de salsa, clase de yoga, competencia drag queen, entretenimiento para niños y otras actividades más.
La mezcla tan diversa e incluyente de actividades no dejó de lado la agenda musical del escenario principal. La mezcla de propuestas musicales fue mayormente variada. Dando apertura con un espectáculo auditivo a cargo de Rhythm of the heart. Community drum circle, o Ritmos del corazón. Círculo de tambores comunitario en español. Deleitando a los espectadores con una fusión de sonidos de percusiones tropicales, caribeñas y tribales, con raíces africanas.
Dando paso a bandas locales y de más allá del valle, con una amplia preferencia en géneros como el rock, psicodelia, folk, country, jazz, experimental y ambient.
Cerrando las actividades de la 53ª Feria de la Montaña, con un sonido que une la cultura chilena y estadounidense: Kiltro (para conocer más de Kiltro visite la página 9 en el Rincón de la Creatividad).
La “53ª Feria de la Montaña”, ofreció a todo el asistente y espectador, lo que el filósofo coreano Byung-Chul Han describió como una fiesta: “un lugar en dónde beber, dónde bailar, dónde saltar, donde estar a salvo […] un tiempo sin presión por producir”.

