“Lo que aprendimos fue que los adultos no permanecían juntos y los cachorros eran abandonados a morir”, dice el funcionario federal a cargo de los traslados de lobos en Montana en la década de 1990

Jason Blevins

The Colorado Sun

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle

Parques y Vida Silvestre de Colorado (CPW por sus siglas en inglés) está aprendiendo en el primer año de reintroducción que con los lobos se gana poco. 

El último plan de la agencia para atrapar y trasladar a una manada del condado de Grand que ha estado matando ganado enfureció a los grupos de vida silvestre, que criticaron rotundamente el plan de reubicación como “motivado por razones políticas” … no apoyado en la gestión basada en la ciencia” y una potencial “sentencia de muerte” para los tres cachorros de la manada de Copper Creek. (La manada fue nombrada en junio después de que CPW viera que dos adultos capturados en Oregon y liberados en Colorado el año pasado habían tenido crías, las primeras de lobos reintroducidos. No está claro si CPW planea atrapar y reubicar a las crías). 

Los científicos que atraparon lobos problemáticos en Montana y los reubicaron en otra parte del estado coinciden en que el proceso rara vez termina bien para los lobos jóvenes que dependen de sus padres y no saben cazar. 

Un estudio sobre la reubicación de lobos para reducir los conflictos con el ganado en Montana, publicado por científicos de la Universidad de Montana y biólogos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU., concluye que el mayor número de lobos reubicados moría y que los sobrevivientes con frecuencia matan ganado en su nuevo lugar. De los 88 lobos reubicados en el estudio de 2005, 58 murieron tras la captura y el traslado, lo que supone una tasa de supervivencia inferior a la de los lobos nativos de Montana. 

Carter Niemeyer es un biólogo especializado en fauna silvestre que contribuyó al estudio de 2005. Niemeyer trabajó con lobos durante décadas, ayudando a capturarlos en Canadá y a reintroducirlos en Montana y Idaho en las décadas de 1980 y 1990. También formó parte del Grupo de Trabajo Técnico de Parques y Vida Silvestre de Colorado cuando la agencia elaboró su plan de gestión del lobo en 2022. A finales de los ochenta, atrapó y reubicó a docenas de lobos problemáticos en los alrededores del Glacier National Park, en Montana. 

“Las primeras manadas que recolonizamos en el centro de Montana, acabamos capturándolas y reubicándolas y no salió bien”, dijo. “Todas fueron hechas como reubicaciones políticamente convenientes… y lo que aprendimos fue que los adultos no permanecían juntos y los cachorros eran abandonados a morir”.

El plan de gestión del lobo de Colorado -creado con ese grupo de asesoramiento técnico- menciona la reubicación de lobos que matan al ganado, pero no aboga por esa opción. Atrapar y trasladar a los lobos a una nueva ubicación, dice el plan de Colorado, “tiene escaso mérito técnico”. 

Niemeyer dijo que el final del verano es una época difícil para atrapar lobos -utilizando trampas de asidero para las patas que no hieren a los lobos o helicópteros, que los funcionarios de CPW utilizaron para capturar lobos en Oregon el año pasado- porque la vegetación es muy densa y encontrar a los animales es un desafío. 

El comentó que tras “años de ensayo y error” en las reubicaciones de Montana a principios de la década de 1990, los biólogos descubrieron que los corrales de aclimatación ayudaban a aumentar las tasas de supervivencia. Esos corrales – “confinando” a los lobos reubicados juntos como una manada durante “varias semanas” en las nuevas ubicaciones, dijo Niemeyer- “es la única forma en que se puede hacer una reubicación exitosa para ellos en esta época del año”.

“Incluso en esas situaciones, no siempre funcionó bien”, dijo, señalando que algunos lobos que pasaron semanas en corrales de aclimatación murieron o siguieron alimentándose del ganado.

Los lobos que matan ganado en una zona probablemente matarán ganado en su nueva región, dijo Niemeyer. 

“Es difícil que abandonen ese comportamiento”, dijo. “Instaría a la gente del estado de Colorado a considerar las consecuencias políticas de lo que hagan donde los suelten después”.

Montana dejó de atrapar y trasladar lobos

Hay muchas lecciones que Colorado podría aprender de Montana, dijo Niemeyer. Desde el escaso éxito de la estrategia en la década de 1990, el estado no ha capturado ni reubicado lobos que matan ganado.

Montana ha visto un descenso generalizado de lobos que matan ganado desde 2009. El número de reses, ovejas, perros guardianes, caballos y cabras muertos por lobos ha fluctuado entre 18 en 2014 y 133 en 2020. Desde 2013, la Junta de Pérdidas de Ganado de Montana ha pagado a los ganaderos $2.2 millones de dólares para cubrir por 2,722 reses, ovejas, perros guardianes, caballos y cabras muertas por lobos, osos grizzlies y pumas.

El estado ha gestionado una población relativamente estable de entre 1,087 y 1,260 lobos desde 2011 con temporadas de caza y captura que promedian una captura anual de unos 256 lobos.

Un nuevo plan de gestión del lobo en Montana -ahora bajo revisión en forma de borrador- sugiere que Montana no hará ningún cambio importante a menos que la población del estado de los depredadores caiga por debajo de 450.

Dallas May, un veterano ganadero que preside la Comisión de Parques y Vida Silvestre de Colorado, está de acuerdo en que Colorado, al igual que Montana, debería aprender de sus errores. May dijo que los lobos reubicados en Colorado el año pasado desde Oregon “fueron puestos en una situación injustificable”.

Los lobos de Grand County “sólo están haciendo aquello para lo que fueron creados y eso es sobrevivir, dijo May. “Se les puso en esa situación en pleno invierno, con muy pocas o ninguna fuente de alimento. Tenemos que aprender de los errores cometidos y éste es uno de ellos”.

CPW planea liberar hasta 15 lobos más en la ladera occidental de Colorado entre diciembre de 2024 y marzo de 2025, pero no ha identificado una fuente para los lobos. La agencia había llegado a un acuerdo para obtener lobos de las Tribus Confederadas de la Reserva Colville en el estado de Washington, pero la tribu rechazó el acuerdo por las preocupaciones de la tribu india Ute del Sur de Colorado sobre los impactos del lobo en el ganado y la vida silvestre. 

Colorado comenzó a reintroducir lobos al oeste de la Divisoria Continental en diciembre, tal y como establece la Proposición 114. Los votantes urbanos aprobaron la medida electoral en noviembre de 2020.