Jerd Smith
The Colorado Sun
Publicado el 13 de septiembre en la página web de The Colorado Sun
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
A pesar de los compromisos públicos para mejorar el río como parte de un proyecto de $30 millones de seguridad de la presa completado en 2020, Trout Unlimited y otros dicen que los contribuyentes no están recibiendo lo que creen que pagaron, aunque el estado dice que todos los criterios legales han sido cumplidos.
Cuatro años después de que se completara un proyecto de restauración de presas de alto perfil en las escénicas cabeceras del Río Grande, grupos ecologistas acusan que las promesas de suministrar agua para los peces durante el invierno y otros beneficios recreativos no se han cumplido.
El proyecto del embalse del Río Grande se financió mediante préstamos estatales y subsidios públicos concedidos por la Junta de Conservación del Agua de Colorado, que suele basar las aprobaciones de financiamiento, en parte, en la capacidad de un proyecto para servir a múltiples propósitos, incluido el agua para los peces, el hábitat y los remadores.
“La Junta de Conservación del Agua de Colorado (CWCB por sus siglas en inglés) aportó $30 millones de dólares en forma de préstamos y subsidios para completar el proyecto”, declaró la CWCB en una actualización del proyecto publicada en su sitio web. “Los beneficios incluyen: mejora del caudal del río; mantenimiento del canal; oportunidades recreativas al aire libre; hábitat de vida silvestre terrestre y acuática; riego, incremento y almacenamiento para cumplir con el pacto del Río Grande entre Colorado, Nuevo México y Texas”.
El proyecto público-privado se completó en 2020.
La CWCB declinó una solicitud de entrevista para este reportaje, pero dijo en un correo electrónico que no había condiciones específicas en los préstamos y subsidios vinculados a proveer beneficios ambientales.
La CWCB no puede imponer condiciones adicionales a los beneficiarios de los fondos que no estén enunciados en los acuerdos de financiamiento. En el caso de la rehabilitación del embalse del Río Grande, el objetivo final era la finalización del proyecto”, declaró un portavoz.
Sin embargo, Kevin Terry, director del programa suroeste de Trout Unlimited, dijo que el proyecto probablemente nunca se habría financiado sin garantías de que la presa funcionaría de forma diferente para ayudar al río, incluida la liberación de agua en invierno para ayudar a los peces y el cambio de la hora de liberación de agua a lo largo del verano para mantener el río más fresco y saludable durante la temporada alta de pesca y kayak.
“La Junta de Conservación del Agua de Colorado y la mesa redonda presentaron muchas ventajas medioambientales”, dijo Terry refiriéndose a la mesa redonda de la cuenca del Río Grande. La mesa redonda es uno de los nueve grupos públicos de las principales cuencas fluviales del estado que contribuyen a resolver los problemas hídricos locales y canalizan los subsidios estatales hacia los proyectos que aprueban.
El distrito de riego del valle de San Luis, que posee y explota la presa, abastece a las granjas de los alrededores de Center y suministra agua a partir de la presa desde 1912, según su sitio web. Ni el presidente del distrito, Randall Palmgren, ni el superintendente, Robert Phillips, respondieron a las numerosas peticiones de comentarios.
El distrito utiliza el embalse para almacenar agua para quienes riegan. Trout Unlimited y otras organizaciones no piden agua, dicen, sino que el agua existente que se liberaría en todo caso se envíe río abajo en momentos que sean benéficos para el río.
Una de las principales quejas de los ecologistas es que la empresa de riego no permite que el agua fluya fuera de la presa rehabilitada durante el invierno, algo que beneficiaría a los peces jóvenes y les permitiría crecer más para la próxima temporada de pesca.
Terry dijo que el distrito de riego ha dicho que no puede suministrar esa agua en invierno porque es difícil hacer funcionar los nuevos equipos en un clima invernal. Pero Terry dijo que no entiende cómo el proyecto podría haberse construido sin la capacidad de liberar agua en clima frío, algo que ocurre de forma rutinaria en otros embalses del valle.
Jim Loud, un residente de Creede y ávido pescador que vive en el río, dijo que él y otros están cansados de esperar a que el río reciba los beneficios que muchos creían que ya se habrían recibido.
“Lo único que queremos es que hagan lo que dijeron que iban a hacer”, dijo Loud, citando numerosos documentos de la CWCB de hace varios años en los que se describen los beneficios medioambientales del proyecto. Loud forma parte del Comité por un Río Grande Saludable.
Los viejos tiempos no eran divertidos
El conflicto se produce en un momento en que la cuenca del Río Grande, que comienza en lo alto de Creede y fluye hacia el sur hasta el Golfo de México, sigue luchando contra el descenso del nivel de los acuíferos debido al intenso uso agrícola y el bajo caudal de los arroyos a causa de la sequía y el cambio climático. En Colorado, el Río Grande riega una industria de la papa que es una de las más grandes del país.
Dale Pizel, vecino de Creede y propietario de un rancho en el río que abastece a la comunidad pesquera, afirma que las condiciones del río han mejorado algo desde que se reconstruyó la presa. Antes del proyecto, la empresa de riego secaba el río durante semanas en la temporada turística de verano para reparar la presa.
“Eso ya no sucede”, dijo Pizel. Él también forma parte de la mesa redonda de la cuenca del Río Grande, la cual también aprobó algunos subsidios para el proyecto.
“Voté a favor de ese proyecto sabiendo que tendría beneficios medioambientales, y los tuvo” dijo Pizel, porque ya no es necesario que quienes riegan sequen el río para reparar una presa que falla.
Aún así, dijo, si se hacen promesas medioambientales públicamente, el estado necesita una mejor forma de asegurarse que sean cumplidas.
Terry, de Trout Unlimited, dijo que durante años tuvo la esperanza de que la presa rehabilitada sirviera como otro proyecto de almacenamiento multiusos en el valle con escasez de agua, ayudando a los agricultores y al medio ambiente.
“Estamos muy decepcionados por la entrega de lo prometido y por el hecho de que la CWCB no haya responsabilizado en modo alguno al distrito de riego”, afirmó.
Según Terry, es probable que sea necesario gastar unos $5 millones de dólares para modificar los nuevos equipos de la presa de modo que puedan efectuarse descargas en invierno.
Pizel y otros esperan que los agricultores y los ecologistas lleguen a un acuerdo sin necesidad de emprender acciones legales.
“No queremos empezar a darnos empujones en el pecho”, dijo Pizel. “Así era en los viejos tiempos. No era divertido”.
