Los aviones de 30,000 libras con alas casi tan largas como las de un Boeing 737 recogen 6 toneladas de agua de embalses y lagos a través de dos aberturas en la parte inferior del avión.
Se ven como aviones que un niño podría construir con Legos o garabatear con crayones rojos y amarillos. Son cuadrados y barrigones, quizá porque básicamente son barcos voladores con alas muy largas. Su nombre que bien parece sacado de dibujos animados, Super Scoopers, contradice su importante misión de bomberos aéreos.
La semana del 19 de julio mientras los Super Scoopers se han abalanzado sobre el embalse de Blue Mesa para recoger agua de los tanques y se han convertido en los preferidos de los transeúntes que se toman selfies y se quedan boquiabiertos ante esta parte del arsenal aéreo que lucha contra las más de 4,000 acres en llamas quemando el Black Canyon del Parque Nacional Gunnison.

No se trata de restar importancia a la naturaleza peligrosa, destructiva y perturbadora de los incendios forestales -especialmente de uno que se calcula que afectará en $34 millones de dólares a la economía local-, pero un poco de colorido en la lucha contra el fuego parece ser una buena distracción de las columnas de humo espeso que se acumulan sobre las crestas del Black Canyon.
“En el fondo, todos tenemos 12 años. Nunca crecemos de verdad”, dijo David Russell, un ávido fotógrafo de aviación y antiguo piloto comercial de Crested Butte quien fue uno de los que alinearon lo largo del embalse para capturar imágenes del Super Scooper esta semana.
“No he visto mucho estos aviones, bueno, en realidad, nunca, y aquí están justo en mi patio”, comentó entusiasmado otro observador del Super Scooper, Peter Barth, de Montrose.
El piloto Scott Blue, capitán al mando de uno de los Super Scoopers propiedad de Bridger Aerospace, de Bozeman (Montana), dijo que a veces el trabajo de extinción aérea de incendios en un Super Scooper puede parecer un poco como un espectáculo aéreo.
“Venimos la primera vez y puede que haya dos autos a lo largo del lago, pero a medida que hacemos más pasadas eventualmente parece un espectáculo aéreo con la gente alineada”, explica Blue.
No es que tenga mucho tiempo para fijarse en los observadores o asomarse a las cámaras.
Volar el Super Scooper, también conocido como CL-415 EAF, requiere un pilotaje complejo.
Los Scoopers tienen timones, elevadores y alerones superdimensionados que les ayudan a maniobrar sobre el agua y reducir la velocidad a 100 mph durante los 12 segundos necesarios para introducir 1,400 galones de agua en los dos tanques de fibra de vidrio del avión. Los Scoopers deben alcanzar altitud con sus pesadas cargas en cuestión de minutos.
Los aviones de 30,000 libras con alas casi tan largas como las de un Boeing 737 toman 6 toneladas de agua a través de dos respiraderos en la parte inferior del avión que son sorprendentemente más pequeños que una tostadora.
En la cabina, Blue mueve rápidamente aquí y allá las manos mientras acciona los interruptores, tira de los mandos y gira las palancas para prepararse a ejecutar una maniobra de recolección. A esto se le llama “verificación de la bomba”.
Una satisfactoria columna de vapor
La descarga del agua requiere toda otra lista de comprobación antes de que el piloto y el copiloto puedan pulsar los botones de “lanzamiento de agua” que eyectarán un aguacero a través de dos grandes escotillas en la parte inferior del avión.
Idealmente el Super Scooper necesita encontrarse entre 100 y 150 pies por encima del terreno para ser más eficaz a la hora de calmar los puntos de conflicto. Ya sea un piloto en un avión de supervisión o un bombero en tierra dirige a los pilotos del Scooper a los puntos óptimos de lanzamiento.
Blue dice que es satisfactorio ver cómo sale vapor de las copas de los árboles en llamas cuando llegan a una zona de 100 pies por 400 pies con agua que minutos antes era hogar de róbalos y salmones Kokanee.
En un plazo de seis minutos, el avión puede estar recogiendo de nuevo. Blue dice que un día normal de lucha contra incendios puede incluir unas 40 recogidas. Su mejor día personal fue de 90 cucharadas.
Incluso los bomberos más veteranos pueden sentirse impresionados por la calidad del espectáculo aéreo de los Super Scoopers haciendo su trabajo. Siempre que aparecen llaman la atención. Blue dice que los departamentos de bomberos a menudo piden venir a ver a los Scoopers.
“La primera vez que vi un Super Scooper fui una de esas personas exaltadas de emoción”, dijo Kristie Thompson, oficial de información pública del Centro de Mando de Incidentes del incendio de South Rim.
Audrey Hughes, directora de la rama de operadores aéreos del incendio de South Rim, afirmó ante una multitud de 150 personas en una reunión pública celebrada esta semana que los llamativos Super Scoopers son “una herramienta de extinción impresionante”.
Puede que los Super Scoopers sean nuevos en la Ladera Oeste, pero existen desde hace más tiempo que los iPhones.
Blue lleva piloteando hidrobombarderos desde 2011, en una época en la que aún tenían motores de pistón antes de que fueran sustituidos por motores de turbina.
Ingenieros y aviadores llevan dándole vueltas a la idea de los Super Scoopers desde mediados de los años 40, cuando un canadiense instaló un tanque de agua en un hidroavión. Hizó tres lanzamientos antes de que la idea fuera abandonada.
En 1950, el lanzamiento de bombas de agua reales también se descartó cuando las bolsas de agua de 35 libras disparadas desde un avión sobre una cinta transportadora de cerveza reajustada demostraron ser ineficaces para la lucha contra incendios. Además, suponía una grave amenaza para cualquiera que estuviera en tierra.
De la fumigación de cultivos a la extinción de incendios
Los biplanos fumigadores de cultivos constituyeron la primera flota operativa de bombardeo aéreo con agua en EE. UU. en 1956. Pero, con sus únicos depósitos de 170 galones, estaban muy lejos de los Super Scoopers de $30 millones de dólares que Bridger alquila al Servicio Forestal de EE. UU. para luchar contra el del Black Canyon y otros incendios.
Bridger cuenta con seis de estos vehículos que se utilizan en incendios en todo el país. En todo el mundo se utilizan actualmente unos 160 aviones bombarderos de agua en la extinción de incendios.
Blue señala a prisa que los Scoopers son simplemente un apoyo para los bomberos sobre el terreno (hay unos 400 en el incendio de South Rim), y trabajan en conjunto con los camiones cisterna de retardante, los aviones ligeros de ala fija y los helicópteros de recogida y succión de agua.
Eso significa que puede haber mucho tiempo de espera en la pista antes de que un comandante de incidentes decida que hay un terreno que necesita lanzamientos de Scooper.
Y por eso su avión lleva una bolsa de viaje con sus objetos personales y una hielera con almuerzos junto a una bolsa amarilla con una balsa salvavidas, un recordatorio de que el Super Scooper está certificado como barco y como avión.
“Básicamente nos trasladamos a los aviones cuando estamos de turno”, explica Blue, de 6 ft 7 in, que debe encorvarse para caminar dentro del avión.
Las tripulaciones -pilotos, ingenieros de mantenimiento, la especialista en aviación del Servicio Forestal Kelly Calihan y su compañera, la perra de apoyo Mavis- deben estar preparadas para recoger sus cosas y atravesar el país, desde Alaska hasta Luisiana, con un aviso rápido para volar o seguir a los robaescenas rojos y amarillos.
Las calcomanías en el interior de las puertas de los Scoopers dan fe de la naturaleza itinerante de su trabajo de extinción de incendios: “Min”, “Wash”, “The Republic of California”, “Arn’s BBQ”, son algunas de ellas. Su única restricción real sobre dónde pueden ayudar a combatir incendios es una masa de agua adecuada. Necesitan aproximadamente una milla de agua libre de obstáculos para realizar la maniobra de recolección.
El lago más grande de Colorado lo tiene a raudales. El extremo oeste de Blue Mesa a lo largo de U.S. 50 se ha cerrado a las embarcaciones durante el trabajo de los Scoopers, dando a los aviones espacio suficiente para hacer su trabajo de extinción de incendios – y hacer su espectáculo.
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
