Berthoud está construyendo uno de los parques más inclusivos del norte de Colorado para niños con discapacidad

Dan England 

The Colorado Sun

Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle

BERTHOUD – Padres de todas partes escuchan el llamado de la naturaleza, especialmente en los meses de verano, y una de las cantinelas más comunes es: “¿Podemos ir al parque?”.

Para muchos padres puede ser un alivio, una oportunidad de espantarlos de casa como a una polilla molinera. Sí. ¡Vamos al parque! Pero para Lauren Bowling, esa cantinela es cualquier cosa menos una oportunidad para relajarse. Significa trabajo. Significa casi dos horas en el auto. Significa toda una tarde. 

Lauren y su esposo Richard, tienen dos gemelos varones a los que llaman milagros andantes. Miles y Mack tenían el síndrome de transfusión gemelo a gemelo y estuvieron semana a semana desde las 12 semanas de embarazo, cuenta Lauren, hasta que nacieron por cesárea de emergencia a las 28 semanas. Los bebés salieron adelante y sobrevivieron, y los niños tienen ahora 7 años. Mack es muy capaz y Miles no tiene problemas cognitivos, por lo que los Bowling sienten mucha gratitud. Podría realmente haber sido mucho peor.

Pero Miles tiene parálisis cerebral y utilizan silla de ruedas para desplazarse. Esto significa que no todos los parques funcionan, incluidos todos los parques disponibles en Berthoud, donde vive con sus padres, Mack y un hermano mayor, Braxton.

Esto cambiará la siguiente primavera y posiblemente mucho antes, gracias al Proyecto de Parque Adaptado de Berthoud. El parque será el primer parque infantil inclusivo de Berthoud de cualquier tipo, pero éste será uno de los más inclusivos del norte de Colorado, con una superficie en la que podrán rodar y columpiarse, además de pasamanos y un carrusel, todo adaptado para que Miles también pueda divertirse. Berthoud puso la primera piedra del parque el 29 de mayo. 

“Las barras pasamanos se han construido para que los niños en silla de ruedas puedan pasar por ellas”, explica Lauren. “Miles podrá jugar en los pasamanos con otros niños”.

Berthoud puso en marcha el parque gracias a los Bowling, que recaudaron dinero para ello con un puesto de limonada ridículamente exitoso (el evento anual de este año recaudó más de $13,000 dólares, para un total de $53,000 dólares en cuatro años) y la ayuda de Can’d Aid, una organización sin fines de lucro de Longmont lanzada en 2013 por el pionero de la cerveza artesanal en lata Dale Katechis. También hizo falta un poco de discurso, del tipo que los padres de niños con discapacidad aprenden a hacer cuando sus hijos crecen lo suficiente como para explorar el mundo exterior y darse cuenta de que algunas cosas no son iguales para ellos.

Con discurso o perorata, incluso hace unos años, fue como se construían parques inclusivos. Ahora los departamentos de parques se dan cuenta de que un parque adaptado no significa construir una rampa para que los niños puedan sentarse en su silla de ruedas mientras otros niños corren a su lado. Denver, de hecho, intenta ser inclusiva con cada nuevo parque. 

“Ahora la gente se da cuenta de que accesible no es inclusivo”, dice Juliet Dawkins, quien creó la Fundación LuBird’s Light con Jason, su esposo, para su hija Lucía del cual se toma el apodo. “Aunque tengas una superficie lisa, apta para ruedas, si no tienes un equipamiento para que jueguen, ¿qué sentido tiene?”.

La mayoría de las grandes ciudades de Colorado tienen al menos un parque inclusivo, y el movimiento está llegando a comunidades como Berthoud, con una población de 12,000 habitantes. 

Los padres todavía tienen que manifestarse, hablar y asegurarse de que se les escucha, dijo Bowling, aunque subrayó en su discurso de inauguración que ella no podría haberlo hecho sin la ayuda de muchos otros. Después de todo, tuvo que ayudar a impulsar la recaudación de fondos comunitarios para el parque hasta alcanzar su objetivo de $1.6 millones de dólares. 

“Hubo momentos en los que me sentí intimidada por nuestra gran meta, y cada vez que eso ocurría, alguien de la comunidad me tendía la mano y me revitalizaba”, dijo Bowling. “Pero no creo que hubiera sido posible sin mi empuje. Siento feo decirlo, porque muchos me ayudaron a levantarme, pero no, no lo hubiera hecho”. 

Donde perteneces (de verdad)

El tema de este año de la National Recreation and Park Association es “Donde perteneces”. Es intencional, dice Kara Kish, directora de parques y recreación de la ciudad de Loveland.

“Muchos no tienen la sensación de pertenecer a un lugar”, afirma Kish. “Pero en los últimos cinco años, el acceso universal ha sido el nuevo estándar. El impulso principal es el compromiso de estar al servicio de todos”. 

Ciudades de todo el país, como Loveland, Denver y muchas otras, han renovado sus departamentos de recreación no sólo para ofrecer programas específicos a personas con discapacidad, sino para adaptar cualquier clase o deporte para hacerlo accesible si alguien lo solicita. 

Los parques son un compromiso más difícil, pero están trabajando en ello. Según Kish, Loveland ha dedicado la última década a hacer que todos sus parques cumplan la ley americana para personas con discapacidad (ADA por sus siglas en inglés).

Sin embargo, los estándares ADA no siempre son divertidos, y por eso los departamentos de parques miran para otro lado. El 22 de abril, Loveland puso la primera piedra del Área Natural de Willow Bend y del Parque Infantil de Acceso Universal, de 160 acres, que contará con el primer parque infantil de acceso universal de la ciudad, de 12 acres. Loveland espera que quede listo para la primavera. 

“El acceso universal va más allá de las limitaciones físicas”, afirma Bryan Harding, director de planificación de parques y actividades recreativas de Loveland. “Abarca toda la gama. No tendremos de todo para todos, pero sí algo para todos”. 

El parque contará con equipos de juego diseñados para usarse con otras personas, con un tobogán de concreto, extra ancho y no provoca la estática que puede hacer saltar marcapasos y molestar a quienes tienen dificultades auditivas, y baños con cabinas grandes y cambiadores para adultos. También habrá herramientas para el juego sensorial, que puede ser relajante para autistas y otras personas con problemas similares. Incluso hay estaciones de carga para dispositivos de movilidad, como sillas de ruedas eléctricas.

Los toboganes de concreto son un concepto nuevo, pero es probable que también gusten más a los niños sin discapacidad, dice Harding, ya que no se calientan tanto como los de metal o plástico. Los columpios y carruseles inclusivos siguen siendo muy apreciados y utilizados por todos. 

“Inherentemente, cuando mejoras algo”, dijo Harding, “sirve mejor a todos”. 

“Queremos que las personas estén juntas”

Parques y Recreación de Denver ahora considera si un parque es universalmente accesible e inclusivo en lugar de solo comprar un equipo y llamarlo bueno. 

“Es una conversación que vamos a tener cada vez que un parque esté en la etapa de planificación”, dijo Owen Wells, el supervisor de planificación de parques de distrito de Parques y Recreación de Denver. “Hemos mantenido muchas conversaciones con familias y grupos de defensa. Nos han ayudado a entender qué hace que los parques sean inclusivos. Hemos ido aprendiendo con el tiempo”. 

A veces, los departamentos de parques eran lo contrario de inclusivos, incluso cuando tenían buenas intenciones. Comprar una sola pieza de equipamiento adaptado puede ser todo, menos inclusivo.

“La idea es que queremos que las personas estén juntas”, dijo Wells. “No se cumple ese objetivo si un niño está jugando solo en un equipo en una sección del parque”.

Los departamentos de parques y recreación y los proveedores de equipos que les prestan servicio en todo el país están haciendo todo lo posible por aprender, afirma Wells. Denver lleva ya un tiempo centrándose en los parques infantiles inclusivos -Wells dijo que es un tema de interés desde que empezó a trabajar para Denver hace cuatro años, y que lo era antes de llegar allí- y ahora es tan habitual que incluso pueblos como Berthoud hacen lo que pueden. 

“Creo que estamos en un momento en el que el sector está cambiando un poco”, afirma Wells.

También hay limitaciones, dijo Wells. Algunos de los 175 parques de Denver se construyeron durante la Primera Guerra Mundial y no son fáciles de adaptar, ya que los equipos accesibles pueden ser mucho más grandes. El costo también puede ser un problema, aunque eso puede depender de las ciudades, ya que algunas dijeron que el equipamiento que encontraron era mucho más caro. Wells está de acuerdo en que los equipos adaptables cuestan más, pero también afirma que adaptarlos a los parques más antiguos es una limitación mayor. 

“¿Es agotador? No”, dijo Wells sobre el costo.

La lucha continúa

A pesar de todo lo que se ha pensado a nivel ciudad sobre parques inclusivos, hay gente que lucha por que haya más. A Sarah Spiller, fisioterapeuta del Distrito Escolar Academy No. 20 de Colorado Springs, le cuesta recomendar un parque para sus familias en Colorado Springs. 

“El más cercano que es accesible en nuestra zona está a 30 minutos”, dijo Spiller. 

Hay tres parques inclusivos en Colorado Springs, dijo, incluido Panorama Park, que ella llama “maravilloso”. Pero desde el distrito escolar donde trabaja, está a 35 minutos. 

Colorado Springs quiere trabajar con ella, dijo, pero dijo que está obstaculizada por decenas de millones de dólares en mantenimiento diferido en sus parques. Muchos de ellos se construyeron a principios de la década de 1990. Pero la ciudad le dijo que, si podía recaudar dinero para ello, la ciudad igualaría su contribución. 

También ha hablado con una asociación de vecinos que podría estar dispuesta a donar dinero para un parque de vecindad si pudieran utilizar el terreno gratuitamente para actos como la recolección de huevos de Pascua. Tal vez las empresas de parques donarían algún equipo de adaptación. 

“Tengo que crear una organización y reunirme de nuevo con parques y recreación”, dijo Spiller. “Ya veremos”.

El empuje de Spiller es el tipo de iniciativa que LuBird foundation quiere ver, aunque Dawkins está de acuerdo en que los departamentos de parques y recreación están tomando muchas más iniciativas sobre parques inclusivos. 

“Siempre que hay un parque nuevo, generalmente las ciudades presentan los planos al público, y hay preguntas como: ‘¿Quiere un columpio normal o un columpio de apoyo?’”, dice Dawkins. “Los padres deberían abogar por ello”.

Hay ciertas piezas por las que LuBird presiona casi siempre que se construye un parque nuevo, como los carruseles de superficie y los columpios de apoyo, cosas que Dawkins califica como “pan comido”. 

“Pasará un tiempo antes de que todos los parques sean inclusivos siempre”, dijo Dawkins. “Pero como mínimo, puedes tener esas piezas y añadir más a partir de ahí”. 

El parque de Berthoud no estará listo para los niños hasta finales de otoño, y es posible que la superficie de caucho no esté lista hasta la primavera. La inauguración está prevista para el Día de los Caídos (Memorial Day). 

Para Bowling, el parque no es tanto una forma de evitar recorrer largas distancias en auto como una oportunidad real para que Miles sea un niño normal siempre que quiera. Podrá preguntar a su madre si puede ir al parque, y Bowling, por fin, podrá echarlo de casa. 

“Podrá salir rodando por la puerta del garaje, ir por la calle y jugar sin peligro con sus amigos”, dice Bowling. “Eso es algo que deseo para cada niño”.