Mark Jaffe
Traducción por Dolores Duarte para Sol del Valle
La promesa de Donald Trump de “perfora baby, perfora” en tierras federales no tendrá inicialmente un gran impacto en Colorado, pero podría eventualmente poner en conflicto a los gobiernos estatal y federal sobre algunas prioridades.
Las dos áreas que podrían estar en riesgo -lugares donde se llegaron a acuerdos legales entre la Oficina Federal de Administración de Tierras (BLM por sus siglas en inglés) y grupos ambientalistas- son la División Thompson y una gran franja del suroeste de Colorado.
En el estado hay unos 2.1 millones de acres de concesiones federales de petróleo y gas expedidas, pero no utilizadas, y la BLM ha aprobado planes de gestión de recursos o RMP para el este de Colorado, el río Colorado y una zona en torno a Grand Junction que abarca más de 1 millón de acres.
Esos planes reflejan prioridades de la administración Biden y, aunque la administración Trump podría querer revisarlos, es un proceso largo que se enfrentaría a retos legales por parte de grupos ambientalistas.
“Sabemos lo que sucedió bajo la primera administración, vemos el plan en el Proyecto 2025, así que sabemos cómo se desarrollará esto”, dijo Natasha Leger, directora ejecutiva de Citizens for a Health Community, con sede en Paonia. “Nadie quiere ceder”.
El único plan aún en borrador es el de la oficina de campo de Uncompahgre, la cual supervisa 1.7 millones de acres de tierras públicas y propiedades minerales federales en los condados de Montrose, Gunnison, Ouray, Mesa, Delta y San Miguel.
El plan original, propuesto en 2020 por la administración Trump, pretendía expandir la perforación de petróleo y gas.
Fue objeto de una demanda por parte de Citizens for a Healthy Community y otros grupos ambientalistas, argumentando que el plan no había analizado cómo un mayor desarrollo de petróleo, gas y carbón podría perjudicar la agricultura orgánica, el clima y las especies en peligro de extinción como el urogallo de salvia de Gunnison.
En un acuerdo de conciliación, la BLM dijo que volvería a evaluar el arrendamiento de petróleo y gas en el plan. “Ahora ellos no tienen que cambiar nada”, dijo Leger. “El nuevo plan probablemente se parecerá al RMP de 2020”.
Después de una batalla de décadas por ambientalistas y propietarios de tierras para bloquear a los operadores de petróleo y gas de la División Thompson, que se extiende desde el sur de Glenwood Springs hasta Crested Butte, la administración Biden removió en abril unos 221,000 acres de la perforación y minería por 20 años.
Pero el Proyecto 2025, una lista de políticas elaborada por la Heritage Foundation, un grupo de expertos conservador incluye: “Abandonar la retirada de tierras de arrendamiento en la División Thompson del bosque nacional White River, Colorado”.
Un impacto más sutil, pero dominante, se producirá en la reescritura de las directrices políticas y los manuales utilizados por el personal de la BLM. “Es posible deshacerse de muchas cosas con memorandos que reviertan algunas de las políticas”, dijo Jon Holst, asesor de politicas del grupo ambientalista Western Resource Advocates.
Dos ejemplos de cómo eso podría cambiar y, al hacerlo, entrar en conflicto con las prioridades de Colorado, dijo Holst, son los corredores de vida silvestre y la mitigación de los impactos de la perforación de petróleo y gas.
La BLM había propuesto una serie de “zonas de interés medioambiental crítico” para proteger los corredores de caza mayor en conformidad con los objetivos estatales, pero la nueva administración podría dar marcha atrás.
“En Colorado, las normas estatales (sobre petróleo y gas) se basan en gran medida en mitigación”, dijo Holst. “El año pasado, la BLM introdujo una enmienda para ajustarse a las normas estatales. Una vez revocada, tendremos una desconexión entre cómo el estado gestiona el petróleo y el gas y cómo lo hacen los federales”.
Para la industria, sin embargo, la esperanza es que la nueva administración proporcione una oportunidad para volver a “un orden regular en el arrendamiento”, dijo Kathleen Sgamma, presidenta del grupo comercial Western Energy Alliance.
La producción de petróleo y gas en tierras federales ha subido, pero ha dependido de los arrendamientos emitidos durante la administración Obama y la primera de Trump, dijo Sgamma, quien fue uno de los tres autores de las recomendaciones de política energética de tierras públicas en el documento del Proyecto 2025. “Las ventas de arrendamientos en Colorado han carecido de vitalidad, por lo que preveo seguir adelante con las ventas de arrendamientos”.
La ladera occidental es un yacimiento de gas natural menos lucrativo que el petróleo, por lo que, según Sgamma, “no se va a producir un auge como el del Pérmico” en Texas. “Todavía hay operadores comprometidos con la ladera occidental que necesitan contratos de arrendamiento”.
