El bisabuelo (94) leyéndole a Xavi (2) su libro preferido de animales. Foto de cortesia.

Por Angélica Breña

Sopa de Letras

Me quedé anonadada cuando a principios de este mes escuché a mi nietito conjugar perfectamente el verbo “haber” en copretérito del subjuntivo.

Cumplía con mis deberes de abuela yendo a casa de mi hija a cuidar a los bebés porque ella tenía juntas por Zoom. Xavi estaba parado en la periquera con su pelo húmedo, pues se acababa de bañar. Merendaba un taco de frijoles y entonces le pregunté cómo le había ido en su clase de natación; él me contestó entre bocado y bocado.

-Si hubieras venido, hubieras…- su carita miró para arriba como buscando la palabra y dice casi gritando “Visto”. Repite la frase muy orgulloso;

 – Abuela, si hubieras venido, hubieras visto-. Xavi a sus tres años formuló una frase muy compleja y le salió de una manera natural, como si su pequeño cerebro hubiera acomodado cada palabra automáticamente. 

Es maravilloso ser testigo de cómo evolucionan las habilidades lingüísticas en los pequeños, pero lo más impresionante es comprobar cómo esas habilidades les pueden abrir la puerta para desarrollarse como personas y alcanzar su potencial. Y eso no es todo, lo emocionante es que nosotros los abuelos, tutores y educadores podemos promover que los niños y niñas menores de 5 años aprendan palabras, las entiendan y sepan cómo y cuándo usarlas. ¿Cómo? Leyéndoles desde el primer día de su nacimiento en voz alta todos los cuentos, las historias que tengamos a la mano, enseñándoles todo tipo de libros impresos y contándoles, señalando las palabras e imágenes. Puede ser hasta el National Geographic.

Poder hablar y entender palabras es la llave para que niñas y niños puedan aprender y desarrollar habilidades a lo largo de su trayectoria escolar. Un estudio reciente (2023) en el Reino Unido encontró que las y los niños que tienen dificultades para hablar y entender palabras tienen:

  • Seis veces más probabilidades de rezagarse en la materia de Inglés a los 11 años,
  • Once veces más probabilidades de rezagarse en matemáticas a los 11 años,
  • El doble de probabilidades de tener un problema de salud mental, y
  • El doble de probabilidades de estar desempleados como adultos.

 Para más información, consulta: https://tinyurl.com/2kaa2557 

Desde que nació Xavi, en noviembre de 2020, en pleno encierro de la pandemia, sus padres le han leído al menos tres libros diarios. Sus cuidadores más cercanos somos los abuelos, sus tíos y, ahora, sus maestras del kinder. Todos le hemos leído cuentos o libros álbum, siempre que lo vemos como primera actividad, él lo sabe y le encanta.

Conversamos con él con las mismas palabras que le hablamos a los adultos, lo expusimos al vocabulario cotidiano sin concesiones de bebé. Por ejemplo, cuando hago galletas con él, repetimos los ingredientes como el bicarbonato de sodio o la maicena. Con el cuento del Rey León discutimos si las cebras son carnívoras o si la hiena come carroña. De repente me sale con frases como “eso es impreciso, abuela”.

Si las criaturas desde temprana edad no están expuestas a palabras y conversaciones entre adultos y niños que ya hablan, a libros impresos y a muchos, muchísimos cuentos, es difícil  que su cerebro expanda y evolucione las habilidades para hablar y entender el lenguaje, o por al menos, requerirá de muchos apoyos a lo largo de la vida.

 No es difícil imaginar en el hoyo que estamos las escuelas del continente americano. Las cifras de la investigación de la Universidad del Estado de Ohio en abril del 2019  nos indican que:

  • Los niños y niñas a quienes nunca les leyeron antes de entrar a la escuela acumulan tan solo 4,662 palabras.
  • A los que les leyeron 1-2 veces a la semana registraron 63,570 palabras en sus cerebros.
  • Aquellos que tuvieron la suerte de haber leído libros con sus padres o tutores de 3-5 veces a la semana sumaron 169.520 palabras.
  • Los que diario leyeron un libro acumularon 296,660 palabras
  • El salto cuántico viene con los cinco libros, llegan a acumular 1,483,300 palabras.
https://tinyurl.com/3wrwww2n

Concluyendo, el milagro de la dichosa palabra se da cuando a los bebés e infantes se les han leído cinco cuentos al día. Esos niños tendrán 1.4 millones de palabras que su cerebro ya registró, están listos para aprender en la escuela y podrán expresar sus sentimientos, emociones y sus necesidades, claramente, herramientas indispensables para garantizar su salud mental. Las palabras serán su mejor herramienta para toda la vida.Consulta https://tinyurl.com/52yzdwnn