Victor Zamora

¿Qué es para un migrante pasar de un lado al otro y dejar familia? Eso ya lo sabemos. ¿Mejores oportunidades laborales? Esas también las podemos asumir. Y de ello implica tener una estabilidad económica por ende una familia con mejores oportunidades, ya sea que nos traigamos a nuestras familias al gabacho y esperamos que alguna reforma migratoria pase o bien nos traemos algunas chivas “cosas elegantes con las que sobrevivamos, es decir aspectos esenciales como ropa y unos burritos de frijoles para el camino”. (Para los que no entiendan que son chivas). En los últimos meses me llama la atención una historia ya que aunque en muchas ocasiones hemos sido testigos de diferentes anécdotas debido a que es muy común para alguien que creció entre el Rio Grande con el privilegio de tener un pasaporte de turista. La vida siempre ha sido en los dos lados y podríamos contarles infinidades de historias sobre la frontera, pero en esta ocasión algo que nos perturba pensando en el activismo político me parece pertinente platicarles sobre un caso en particular que pasó en el presente año. 

Mientras María celebraba que se publico su nombre en una revista latina sobre emprendedores Latino-Americanos en Estados Unidos tomando relevancia debido a que es un ejemplo para la comunidad migrante como una empresaria latina independiente la cual ha generado empleos y ofrece un servicio de primera a clientes de clase alta en una localidad  en Aspen ha esta ceremonia se le ofreció a María el invitar a sus familiares y amigos en un Restaurante en la localidad de Denver, donde se serviría cena mexicana y música en vivo. Por ser una mujer inspiradora para otras mujeres en la tierra de las oportunidades, no es necesario mencionar que nuestra heroína en su momento dejo familia atrás para lograr su sueño.

Pero la decisión de escribir sobre el caso de María y Alfredo primo de María, es en si para dar un contexto sobre lo que muchas veces pasa en la frontera y nadie habla de ellos de manera pública ya que mediáticamente siempre se habla sobre reglamentos a seguir para cruzar de un lado a otro, pero casos particulares son evadidos más de lo que podemos imaginar y estamos seguros que muchos de los lectores se pueden identificar con esta pequeña anécdota. De manera personal se decidió darle auge a esto ya que en la ultima semana de agosto 2024 personalmente fui detenido al cruzar la frontera como regularmente lo hago.  Al cruzar el agente me detuvo diciendo que el sistema marcaba que mi motocicleta era robada al aclarar que esto no era posible y que el único error era que no había actualizado las pacas del antiguo dueño, simplemente el procedimiento fue el encaminarme hacia las oficinas diciendo que iban a revisar en el sistema y después a explicarme que es lo que pasaba. Anteriormente ya había pasado por situaciones similares aunque en esta ocasión no me pasaron a una oficina, me pasaron directamente a un cuarto en donde me quitaron todas mis pertenencias. Después de ello me pasaron a otro cuarto el cual obviamente era una celda para delincuentes con una pequeña ventana y simplemente cerraron la puerta mencionando que aguantará hasta que revisaran si la motocicleta era robada, claro que el procedimiento fue muy extraño e inhumano. 

Es cuando contactamos a Alfredo quien nos comentó que para la celebración de su prima María él fue invitado a dicha celebración. El es un profesional en ingeniería ecológica de vestimenta rasgada como muchos ambientalistas de tez morena y muy orgulloso de ser mexicano. Con el privilegio de obtener una visa de turista desde pequeño ya que sus padres son profesionales al igual que él, eligiendo muchas veces como mexicano el quedarse en su país ganando menos dinero pero ejerciendo una carrera que apasiona y que invita a que desarrollemos la intelectualidad en México. Esta conceptualización para nada es tomada al cruzar la frontera, cuando el se dirigía con su madre al cruzar el punto de revisión, los customs o agentes aduanales le preguntaron “¿hacia dónde vas?” 

Alfredo contesto, “Denver a una fiesta a celebrar a una prima”.

“¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Estados Unidos?” 

”Hace tres meses”, continuaron preguntando, “y que hacías allá?” 

El respondió, “de vacaciones” 

Las preguntas continuaron, “¿Cuánto te quedaste?”

“Tres semanas”, la interrogación continuó con un comentario directo “Pero te quedaste mas. Aquí está en los records.” 

Alfredo respondió, “Cayó una tormenta”, y le pregunto “¿A qué te dedicas?”. 

Y su respuesta cambió el destino de su viaje, “Soy ecólogo y hago consultorías” 

Lo pasaron a la oficina, la misma en la que uno puede imaginarse hay café y un poco de donas para hacer trabajo de oficina. Esta era una celda con cuatro paredes de color amarillo, con la misma ventana pequeña y la pesada puerta de metal lo detuvieron por cinco horas en lo que su madre esperaba del otro lado del puente para irse a celebrar una fiesta. Cuando la madre se canso de esperar en la esquina de los teléfonos donde todo mundo espera en el puente Internacional Zaragoza, ella se regreso a casa de su hermana en ciudad Juárez a los treinta minutos hablaron que el hombre de procedencia mexicana sería deportado por el mismo puente y que tendría que esperar por cinco años para volver a solicitar un pasaporte de turista. 

Con carrera, sin ganas de irse a trabajar a Estados Unidos y con la pena entre sus manos después de haber sido arrestado, despojado de sus pertenencias y alimentado con unas galletitas de chispas de chocolate. 

La fiesta continua, pero sin Alfredo ya que el se regresó a su ciudad la capital, Chihuahua a seguir vendiendo miel en lo que pasan los cinco años para solicitar un perdón y un pasaporte de turista.