Victor Zamora

Cuando el río suena, es porque agua lleva. Han sido unos meses de incertidumbre a nivel global, en los que lo más cercano a la realidad es mantenerse al tanto de lo que está sucediendo en el mundo. Mientras celebramos el Día del Planeta Tierra o el Día Internacional del Libro, y vivimos la Cuaresma en el mundo católico —ahora ligada simbólicamente a la muerte del Papa Francisco ocurrida el Día de Resurrección— nos encontramos en una dinámica social que no da tregua.

 En la frontera sur de Estados Unidos se percibe una frontera sin migrantes, un tanto calmada en consideración al flujo de personas que se veían en las calles.  Al parecer la nueva administración de Estados Unidos está siendo identificada como funcional. En término del flujo de migrantes más las deportaciones masivas que de ellas desenlazan una cuestión en tiempo de controlar lo incontrolable. Esta administración parece que le gusta una idea de País tranquilo como solía ser antes de las migraciones,

Pero, ¿qué decir de una contracultura pop que genera una perspectiva de aburrimiento social? Una en la que la vida se va en trabajar y regresar al hogar para pasar horas delante del televisor sintonizando programas e idealizando futuros basados en ficción. Tal vez eso era lo que muchos ciudadanos estadounidenses añoraban: volver a la supuesta tranquilidad del hogar, esperanzados en una política que prometía que todo volvería a ser como antes. Es decir, la gran depresión del País económicamente mas poderoso del mundo con índices de suicidio, infelicidad, masacres por tiroteos en escuelas y la gran contrariedad hacia un mundo con oro al final del arcoíris.

La realidad es que las administraciones de izquierda también han contribuido a la división del país. Aunque avanzaron en temas de inclusión e identidad la agenda marca un cambio de humanización que nunca se vio tan real en la política pública, ¡pero no! 

Traicionaron su relación con los bombardeos en otros países para continuar con el negocio bélico. ¿Que tiene de incluyente eso? Se llaman la defensa del pueblo sin pueblo, llenar de poder a Israel para bombardear a un país que no es país según las consideraciones anglosajonas. 

Se marcan una pauta en favor de afroamericanos, personas consideradas LGBTQ y se dieron flores para decir que esta el cambio en marcha pero se les olvido que el mundo esta interconectado. Y que descalificar a una entera nación solamente por ser musulmanes contradecía toda agenda de inclusión política-social. Atacaron a uno de los pueblos mas antiguos del Oriente Este, justificando que el pueblo Judío tiene más derecho que el pueblo palestino. La continua interpretación racista les costo el cambio de administración a una derecha más radical que ahora no solo continúa con las guerras en Ucrania y Palestina sino que también desarrolla cambios internos para autosabotear toda agenda incluyente. La propaganda estadounidense que no se detiene en dividir por ideología, se va de extremo a extremo sin querer tener una media natural y sin una base de pensamiento constante que permita discernir con claridad hacia el bien común.

El pontífice del catolicismo más progresista en la historia ha muerto y posiblemente se avecina un cambio; esperemos que sea para bien global. Pero la realidad podría ser más conservadora que nunca en tiempos de posmodernidad. Eso no lo podemos saber hasta que la realidad de los próximos meses se haga más tangible. Mientras tanto, todos lo sentirán en el bolsillo por una crisis ecológica-social que no tiene rumbo, mientras supremacistas siguen discutiendo sobre la elaboración del calzado que usamos.

Los dos polos están en una disputa de geo-postguerra, y quien lleva la peor parte es la clase trabajadora, que ya no sueña con lo mismo que la trajo al “sueño americano”, el cual, al final de cuentas, resultó ser más falso que el pueblo de Israel en Tierra Santa.

Qué gran idiosincrasia: migrantes apoyando a otros migrantes para bombardear a más migrantes. Se les cierran las puertas a quienes, al final de cuentas, también son migrantes. Pareciera un trabalenguas.

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