Un poema que pinta a Denver con tintes de nostalgia, resistencia y diversidad. Felipe Pérez entrelaza imágenes del oeste, el alma urbana y el poder del idioma en una ciudad que ya no solo se habita, sino que se sueña.
Un poema que pinta a Denver con tintes de nostalgia, resistencia y diversidad. Felipe Pérez entrelaza imágenes del oeste, el alma urbana y el poder del idioma en una ciudad que ya no solo se habita, sino que se sueña.