El valle de Roaring Fork es ampliamente considerado un paraíso: un destino donde la aventura al aire libre, la oferta cultural y la belleza natural atraen a personas de todo el mundo. Sin embargo, para muchos de quienes viven y trabajan aquí, esa imagen contrasta con la realidad cotidiana de intentar costear la vida en una región donde el costo de vida sigue en aumento.
