Recuerdo cuando a mis tiernos diez años de edad, podía crear algo de la nada. Un momento de aburrimiento en la sala de espera de la clínica o tomada de la mano de mi mamá en la fila del banco se convertía en toda una aventura.
Recuerdo cuando a mis tiernos diez años de edad, podía crear algo de la nada. Un momento de aburrimiento en la sala de espera de la clínica o tomada de la mano de mi mamá en la fila del banco se convertía en toda una aventura.