A veces el cuerpo sabe antes que la boca. A veces el alma percibe lo que los ojos todavía no pueden probar. Por eso caminamos sobre una línea muy delgada: de un lado está la intuición que puede protegernos; del otro, el miedo que puede destruirnos.
A veces el cuerpo sabe antes que la boca. A veces el alma percibe lo que los ojos todavía no pueden probar. Por eso caminamos sobre una línea muy delgada: de un lado está la intuición que puede protegernos; del otro, el miedo que puede destruirnos.